Grandes recuerdos del Capitán Ferrer y de algunos mandos de la COE 51 de Zaragoza

Grandes recuerdos del Capitán Ferrer y de algunos mandos de la COE 51 de Zaragoza

José María Tomé, general de brigada (retirado)

Antiguo teniente de la COE 51

Emotiva dedicatoria del primer capitán jefe de la Compañía de Operaciones Especiales nº 51 (1969-1974) Julio Ferrer Sequera con ocasión de su ascenso al empleo de comandante y su despedida de la misma.

“Muchos recuerdos, muchas nostalgias quedan a los que hemos mandado unidades de operaciones especiales, tantos que llevaron a dedicar así un libro donado a la Biblioteca de la Asociación de Veteranos Boinas Veteranos (Barcelona 1966) y añadía”:

“A los que formaron conmigo en aquella inolvidable Compañía de Operaciones Especiales nº 51 de Zaragoza.

A los que después llevaron por valles y montañas la misma alegría y las mismas canciones.

A los que ahora activos y en armas levantan más nuestra Bandera.

A los jóvenes en los que apunta ya nuestra inquietud.

Así pues, a todos los que llevaron, llevan y llevarán con orgullo y honor la boina verde: mi afecto, mi recuerdo y mi abrazo”.

Ese capitán Julio Ferrer Sequera, fundador y primer jefe de la COE. 51, fue el último de los muchos mandos de compañía que tuve, en los cerca de nueve años de empleo de teniente, cuando estuve destinado  nada más salir de la Academia de Infantería de Toledo en 1964, primero  en un Regimiento de Montaña de guarnición en San Sebastián, más tarde en la Agrupación de Tropas Nómadas en el antiguo Sahara español, después en la Compañía de Operaciones Especiales nº 62 de Bilbao y finalmente en la Compañía de Operaciones Especiales nº 51 de Zaragoza, hasta mi ascenso al empleo de capitán.

En esos diferentes destinos tuve muchos capitanes, cada uno de ellos con sus particulares dotes de mando, con sus personalidades, cualidades propias y naturalmente con sus virtudes y sus defectos como tenemos todos los seres humanos, pero ninguno de ellos en mi opinión personal, con el especial carácter, la ilusión, la alegría, la simpatía y el entusiasmo de Julio Ferrer Sequera.

Él supo fundar encuadrar, organizar, preparar y hacer operativa en muy poco tiempo, una unidad creada y constituida al principio por personal de tropa de reemplazo que, eso sí, era reclutado en el antiguo Centro de Instrucción de Reclutas de Zaragoza (CIR: nº 10) tras pasar un reconocimiento médico, realizar unas pruebas físicas, además de llevar a cabo una entrevista personal con cada uno de los reclutas voluntarios para formar parte de la COE.

Dicho sea de paso, el CIR nº 10 durante los años 1969, 1970 y posteriores, antes de que se iniciara la profesionalización de las Fuerzas Armadas, se nutría de personal aragonés y además del excedente de reclutamiento de la región catalana. Hay que aclarar que, si en aquella época se decía que “aragoneses y navarros eran primos hermanos”, no era lo mismo   aplicar el mismo dicho a aragoneses y catalanes. Sin embargo, vuelvo a insistir, que los oficiales y suboficiales fundadores de aquella unidad, bajo las órdenes, instrucciones y directivas de aquel magnífico capitán fundador, supieron organizar un gran equipo de hombres disciplinados, cohesionados y entregados al completo entrenamiento y preparación para lograr la total operatividad de aquella recién creada Compañía de Operaciones Especiales.

Por si fuera poco, nada más incorporarme yo, procedente de la COE nº 62 de guarnición en Bilbao, creada anteriormente y de tipo A, es decir que contaba con tres secciones en lugar de dos como era el caso de la de Zaragoza de tipo B, me encontré con el teniente Manuel Rubio Ripoll de una promoción anterior a la mía, a quien conocí y con el que conviví primero dos años como cadete, uno en la Academia General Militar de Zaragoza y otro en la Academia de Infantería de Toledo.

El capitán Julio Ferrer Sequera junto al otro oficial de la COE 51 el teniente Manuel Rubio Ripoll y yo mismo además de unos excelentes suboficiales, logramos convertir a un personal de reemplazo recién incorporado a la unidad, en un conjunto de hombres preparado, entrenado y apto para llevar a cabo las misiones y cometidos establecidos en lo que militarmente se conocía en los años sesenta, setenta y ochenta como Defensa Operativa del Territorio (DOT.)

Los oficiales y suboficiales que estuvimos destinados allí, todos diplomados en Operaciones Especiales, tuvimos la gran satisfacción de contar con un capitán que reunía un montón de cualidades profesionales y humanas que le hacía ser para nosotros un modelo a seguir e imitar. Proporcionó a la COE 51 un estilo muy peculiar tanto en la vida corriente de guarnición en el propio acuartelamiento del Regimiento Las Navas 12, como fundamentalmente fuera del mismo con ocasión de maniobras, ejercicios tácticos y vida operativa de campaña.

El caso es que mi integración con el capitán jefe de la COE, con el primer oficial y con los suboficiales y clases de tropa fue inmediata. Que verdad es que procediendo yo de otra COE, fue muy fácil, como es de suponer, adaptarme a mi nuevo destino por tratarse de otra unidad de las mismas características que la de Zaragoza y pronto tuve que seguir el estilo propio de la que acababa de incorporarme. Nada más llegar partí con la totalidad de la unidad para realizar la salida mensual establecida en el Plan de Instrucción del año en curso y en ella estuve destinado algo más de dos años hasta mi ascenso al empleo de capitán, disfrutando a la vez de la profesión militar como de la especialidad de Mando de UOE, título que obtuve en 1969.

Pasan unos años y vuelve a darse la casual y a la vez feliz circunstancia de coincidir en un nuevo destino con los mismos oficiales que estuvimos juntos en la COE 51, pero esta vez como profesores de cadetes en la Academia General Militar de Zaragoza, Julio Ferrer con el empleo de comandante y Manuel Rubio y yo con él de capitán. Así que de nuevo pasamos a desempeñar misiones y cometidos relacionados con nuestras respectivas cualificaciones y títulos, especialmente el de Operaciones Especiales. De ahí que tomáramos parte en años sucesivos en la planificación, organización y ejecución de las prácticas de Guerrillas y Contraguerrillas, de Vida y Movimiento en Montaña Estival e Invernal y en diferentes fases de Esquí y Escalada con los cadetes de los diferentes cursos, algunas de ellas en las mismas zonas y terrenos que lo hicimos en nuestros respectivos empleos anteriores destinados en nuestra querida COE 51.

Tuvimos la suerte de volver a actuar en importantes lugares geográficos de la región aragonesa tales como Candanchú, Rioseta, Batiellas, valle del río Guarga, Sierras de Albarracín y de Guara, Montes Universales y un largo etcétera, incluyendo, como no podía ser menos, el célebre campo de maniobras de San Gregorio.

Sin olvidar la cuenca del emblemático río Ebro en el que la COE 51 al completo de efectivos realizó dos descensos en botes neumáticos entre Zaragoza y Caspe uno de ellos y entre Zaragoza y Fayón el segundo, siempre dentro de la demarcación territorial de la entonces V Región Militar, siendo relevados la segunda vez en esta última localidad por la COE nº 42 de  guarnición en Tarragona que continuó el descenso hasta la desembocadura del río en el Mediterráneo.

Todo ello supuso para nosotros otro amplio período de actividades profesionales y de trabajos juntos, unidos y perfectamente coordinados y compenetrados; contando, además, con las experiencias adquiridas en nuestro anterior destino “guerrillero”, pero esta vez, aplicadas a la enseñanza militar de los Caballeros Cadetes de la Academia General Militar. Asimismo, en aquellos años se incrementaron aún más nuestros lazos de amistad, compañerismo y camaradería establecidos en la COE 51, además de seguir bajo el mando directo de nuestro querido jefe, compañero y amigo el comandante Ferrer.

Todavía muchos años más tarde, ya retirados de nuestra vida profesional activa, aún tuvimos ocasión de coincidir los tres a petición de diferentes grupos de veteranos boinas verdes que hicieron su servicio militar en la COE 51, en distintas localidades de Aragón y Cataluña, teniendo la gran satisfacción de volvernos a ver de nuevo, recordando tiempos militares pasados que como termina el dicho “siempre fueron buenos”, y bien que lo fueron.

Desgraciadamente una nueva reunión de este tipo ya no podrá físicamente ser una realidad debido al fallecimiento de Julio Ferrer y de Manuel Rubio. Confiemos sin embargo en que puedan ser testigos en el otro mundo de lo que hoy es una auténtica realidad: la Asociación de Guerrilleros de la COE 51 de Zaragoza perteneciente a la Federación de Veteranos Boinas Verdes de España.

Nota: El artículo, como es fácil de observar, resalta la figura del capitán Ferrer fundador de la COE 51 y tiene relación fundamentalmente con el período en que el firmante del mismo estuvo destinado en esa Unidad de Operaciones Especiales.

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