Realizada por Miguel Ángel Núñez

Vocal Relaciones Externas FEDA-VBVE

Tengo el privilegio de entrevistar a una mujer extraordinaria, guerrera por naturaleza, noble, sencilla y de gran corazón. Hablamos de Norma Raquel Medina Torrejón, viuda del guerrillero veterano José Peña Jiménez, de la COE 21 de Tarifa, quién fue socio en tres asociaciones federadas: AVBVCOE21-TARIFA, AVBV-GRANADA y AVBV-ALICANTE, veterano muy querido, admirado y respetado por todos los que le conocimos y compartimos con él tantos momentos inolvidables.

Raquel, sabemos que tu relación con José se remonta a finales de los 70, siendo los dos muy jóvenes, apenas 17 años, cuando él se alistó en el ejército. Cuando se apuntó a las COE, ¿tú eras conocedora de sus intenciones?

Si, sí, claro, que era consciente, de hecho, ayudé a engañar a su padre, pobrecito, para que firmara, porque era menor de edad y necesitaba autorización. Yo animé a mi suegra, le expliqué lo

que él quería, con mi suegra tenía yo mucho “feeling”, le dije, “vamos a ver Aurora, usted le cuenta a su marido que esto es para que se vaya a la mili y venga antes y ya está”. Su hijo quiere ir al ejército no quiere la fábrica. Efectivamente mi suegro firmó.

¿Tenías conocimiento de lo que allí se hacía?

Hombre, tenía un conocimiento básico. Lo que yo conocía era que el que entraba allí estaba loco, o al menos eso es lo que se comentaba en Tarifa: que eran unos de los primeros en entrar en combate; que eran cuerpos especiales; que tenían que hacer de todo y que si iban a una guerra volvían pocos. Así lo entendía yo, con 16 años claro.

¿Te explicaba o compartía, con detalle, sus experiencias?

¡Ojú!, esta pregunta tiene premio porque…sí, me explicaba con detenimiento y detalle. Yo lo vivía con él cuando venía y me lo contaba, así pude saber que en el primer golpe de mano que dio mi marido, bueno mi novio, presuntamente, no avisaron al pueblo de Tarifa y se lio la más grande. Se asustó todo el mundo.

¿Qué opinabas entonces y qué opinas ahora, después de tantos años juntos?

Entonces, cuando ingresó en la COE, mi opinión era la de que era bonito lo que me contaba Si había alguna cosa fea, como la prueba del buitre, a mí eso no me entraba, ¿por qué no se podían evitar esas cosas?, decía yo. También es verdad que lo prepararon igual que a toda la COE 21, que hacía sus prácticas con un calor de 45 grados, sudando a chorro y sin comentarios ni queja. Una está al lado y: “¡qué calor, qué calor!, y si hace frio igual. Con todo se puede, el cuerpo quizás no aguante, pero la cabeza sí. Por supuesto que aguanta, si te mentalizan aguanta.

La opinión de ahora es mejor, es un cuerpo para mí muy especial. Todos los cuerpos tienen lo suyo, no puedo mentir, todos son bonitos, pero este es el que he vivido y sentido. En el día a día para mí, sinceramente, es el mejor, sin afán de ofender a nadie, la COE es superior, sobre todo las unidades antiguas y sin menospreciar a otras, pero es que sabían hacer de todo: si tenían que bucear y estar tres horas debajo, hasta que no lo hiciera el último tenían que estar allí; o igual si tenían que subir los palos de la pista americana. Mi marido creo que estuvo semanas para subir la cuerda y tocar la barra, porque cuando entró, muy noble, un corazón de oro, pero estaba muy metidito en carnes, por no decir otra palabra más fea; así que le costó, le costó casi media vida subir la cuerda, pero… ¡la subió, la subió!, y orgullosísimo.

¿Se te planteó alguna duda, respecto a su decisión, cuando te hablaba de todo lo que se hacía allí?

Hombre, dudas de lo que se hacía allí para nada, porque el ejército es el que tiene que defendernos, nosotros no podemos juzgar si lo hace bien o lo hace mal. Si lo hace bien lo felicitamos, si lo hace mal lo criticamos, pero esto es: “el que se moja”. El que friega puede romper el plato, el que no lo rompe es el que no friega, eso lo tenemos claro. Lo que se practicaba allí, todo, todo, todo, estaba bien, en la medida de aquella época claro está; hoy en día quizás no sería igual, pero lo que se hacía allí era prepararlos física y psíquicamente. Si tenían que estar tres días sin comer y buscándose la vida lo hacían, y comían.

¿Valoraste alguna vez la posibilidad de que tu marido fuese llamado para entrar en combate directo real, para defender España de cualquier fuerza enemiga?

Oh sí, estaba preparada. Antes había poca gente con teléfono. Una mañana a las nueve y cuarto, no, menos cuarto, que yo empezaba a trabajar a las nueve, sonó el teléfono, todos corriendo como locos porque todo el mundo quería coger el teléfono. Yo, la niña chiquitita, que fui quien lo cogió, respondí: “dígame” y escuché: “Raquel, te ¡quiero!, y dile a mi madre que la quiero…”, y se cortó.

En la isla, junto al cuerpo de guardia, había una garita con un teléfono que hacían usar sin monedas; daba tiempo a decir cuatro palabras rápidas antes de que se cortara, pero yo eso no lo sabía. Colgué, me había quedado, fría, muy fría, porque lo que pensé es que me lo habían matado, porque si había algún lío era el primero que se metía. Yo, descompuestita, en la peluquería donde trabajaba, pensaba: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Dónde estará? ¿Qué estará haciendo? ¿Qué cuesta estará subiendo? ¿Dónde estará escondido? ¿Con quién le habrá tocado?” Era un “run run” constante que me tenía desencajada. Vamos, no sabía lo que iban hacer o qué pasaba, yo iba al trabajo e iba comiéndome el coco.

Tres días después me llamó, estaba bien. No sabía lo que había pasado. Los metieron a todos en el tren y los llevaron a Madrid; tardaron la de Dios en llegar y estaban todos muy nerviosos y alterados, incluido él, ante la incertidumbre. No sabían a qué iban a enfrentarse allí. Todos aquellos vagones llenos de soldados llegaron a Madrid; allí estuvieron unas pocas de horas con la tropa dentro y después el tren volvió. Así que lo que quiera que fuese no llegó a pasar, no pasó nada, él ni siquiera se enteró.

Hasta 1988 no se permitió a las mujeres el acceso al servicio militar. De haber tenido oportunidad, ¿hubieras entrado voluntaria como tu marido en el ejército? ¿Y en una COE?

¿Que si hubiera entrado voluntaria a la COE? Pues ya ves, con los ojos cerrados; a mí no me hubiera importado estar allí, aunque fuese limpiando el cuartel, bueno, mientras él estaba haciendo la mili no, porque él se pensaba quedar allí. ¡Una mujer en la COE! Nada más que por ver los movimientos, los comentarios, la de cosas que iba a decir la gente… que una es un poquillo “tirá palante”. Claro que sí, que me habría apuntado, pero me tocó vivir, nacer antes de tiempo, igual que mi padre…

Cuando terminó el voluntariado de tu marido y abandonó su querida COE, ¿qué sentiste tú, alivio, alegría, decepción, tristeza…?

¿Que, qué sentí cuando lo dejó? Lo que sentí fue que empezó a decirme que, claro lógico, como buen padre, el suyo, le tenía preparado un puesto en la fábrica, donde iba a ganar tres veces más que el mío, que llevaba una casa, una mujer y tres hijas, ¡un niño tan joven! Él dijo que no, que quería seguir en el ejército y llegar adonde pudiera, pero cuando vino otro día, normal que pasara, sus padres habían hablado con él y lo habían convencido entonces llegó y me preguntó:

-Y tú, ¿qué piensas?

-Que te vas a arrepentir, le contesté, que vas a ser un frustrado toda la vida por no hacer lo que realmente quieres.

-Pues sí es verdad, pues voy a seguir porque…

Pero al día siguiente vino diciéndome que su madre sufría mucho. Estuvo una semana viniendo, acercándose con la moto a la esquina de mi casa y acelerándola para que saliera; yo lo veía por la rejilla pero no le daba la cara, a ver si colaba y cambiaba de idea. Pero no coló, ya el pobre se despidió de la COE….

Los cuarenta años en los que tu marido estuvo vinculado como miembro activo en asociaciones boinas verdes, ¿supusieron para ti un esfuerzo, o lo hacías totalmente integrada?

¿Esfuerzo? Ninguno, yo era la que le espentaba: “ apúntate, apúntate”, a la de Granada que era la que más cerca tenía; y un compañero le decía: “sí, este año vamos al Padul…”, y le daba largas¸ y yo: “chiquillo, vete solo, se pasa mal el primer día, el segundo te comes el mundo siendo como eres”, y ve… y ve… Cuando fue le gustó, claro que le gustó, mucho, si era lo suyo.  Yo ahí no estaba, no pude decirle “ná”, vino enamoradísimo, que: “ojalá pudieras ir tú”, …y empezó a contarme cosas. De ahí “palante”, a todo lo que proponían se suscribía, cada vez que una asociación que… se apuntaba, a todas vamos, y porque no le han salido más que si no a más. Aprovechamos todo lo que pudimos. Salíamos de trabajar, hacíamos las maletas, dejábamos los niños con los abuelos y “parriba”; viajes “paquí” y “pallá” con el coche calentándose.

Vamos a ver, yo no he estado en los lugares de encuentro; quiero decir que no compartía lo que allí se hacía; yo me iba al hotel y esperaba los dos días a que él viniera y me contara cosas, a no ser que fuese una comida familiar, al arroz íbamos siempre juntos, además es que era una hermandad; y las esposas y parejas allí, igual Imagino que esto pasará en otras unidades del ejército, pero este es el que he vivido yo y siempre resultó todo maravilloso y muy bien. Hemos disfrutado al máximo, él en la convivencia y yo en el hotel o visitando la ciudad. Cuando llegaba me explicaba y nos reíamos de todo lo que contaba, de las anécdotas del compañero que se perdió y de Rojas que le regañó…Él se reía dos veces, cuando pasó y cuando me lo contaba a mí y yo disfrutaba que no veas. Súper bien, súper felices y súper contentos los dos. Por suerte hemos dado el uno con el otro, hemos coincidido en lo que nos gustaba y lo hemos gozado, yo me he divertido muchísimo con él.

A Alicante, al MOE, íbamos los dos; todos los años veíamos lo mismo, pero es que me encantaba. Bueno, lo mismo no: que si había un coche nuevo; que si esta antena cogía tal alcance; la metralleta ésta; y otra vez genial encontrarnos con los compañeros. Verlos desfilar era alucinante, que si uno “pacá” y el otro “pallá”, que si juntos, que si torcidos; cuando terminaban venían “reventaítos”, y yo con botellitas de agua, para el Nano, “pa” Manel, “pa” él. “Reventaos” decía, ¿¡Qué “reventaos” ni “reventaos”!? si lo habéis hecho la mar de bien. Ja,jaj,ja. ¡Ay, Dios mío! Cuando empezaron se veía una mano “parriba” otra “pabajo”, pero bueno, el desfile precioso.

El primer año que se hizo fuimos y ya, claro, después a todos En los siguientes estupendamente, perfecto; juramos bandera los dos el mismo día allí en el MOE de Alicante, fue precioso, y muy emocionante; resultó ser un día de mucho calor, que ya podían haber puesto un toldito, ¡qué calor más malo!  Se disfrutó al límite; que había que ir a ver el museo, pues venga, a ver los banderines. Yo me tuve que quitar las botas y luego por la noche, a las tres y pico de la mañana, no podíamos con nuestras almas; estábamos en el hotel, en el bar de abajo, y teníamos que irnos porque se nos cerraban los ojos, pero seguíamos hablando: ¡nos lo estábamos pasando tan bien! Contentísimos, todo divino, no hubo ni una pega, ni siquiera chiquitita, ninguna. Todo, todo precioso.

Gracias, Norma Raquel, por ser como eres, por atender a la tan esperada entrevista para conocerte mejor. Ésta ha sido la primera, pero no la última vez, que entrevistamos a la mujer de un camarada guerrillero.

13 comentarios

  1. Preciosas palabras de mi tía, y preciosas todas las anécdotas que mi Tito Jose siempre nos contaba de su querida COE21 y de muchas mas federaciones..
    Es increíble que a mí sin gustarme, lo escuchaba como una niña pequeña, me sacaba los banderines bordados con hilo de oro, sus preciados uniformes, sus gorras, y millones de cosas más que siempre guardaba de cuando él estuvo allí en su “querida COE”.
    A sido un luchador, y por lo que siempre me contaba jamás se rindió y siempre lucho por entrar y estar en la COE.
    Y mi tia que le encantaba ponerse con el y escucharlo horas y horas, aún que fueran cosas que ya sabía, ella lo escuchaba como si fuese la primera vez, con una sonrisa de oreja a oreja y bien concentrada y orgullosa.
    Es muy bonito todo lo que estáis poniendo por y para el.
    Se que ahí arriba está contentísimo de ver como nos acordamos de él día tras día.

    1. Desde la hermandad de antiguos Caballeros legionarios del campo de Gibraltar solo podemos tener una palabra hacia el …GRANDE en todos los sentidos,un compañero de armas de los que valen la pena,solo podemos tener palabras sinceras y buenas hacia su persona y el este donde esté lo sabe.La muerte no es el final.

  2. Siempre puso el corazón en todo lo que hacía,no solo en la C.O.E en todo,con sus amigos ,familia,compañeros y sobre todo en Navidad era el alma de la fiesta.Te querré siempre cuñado(Gordo)para la familia.
    GUERRILLERO HASTA LA MUERTE
    VIVAAAÁ!!!!!!!!!

  3. Muchos recuerdos con todos ,una entrevista maravillosa y entrañable . Hermanos para siempre. Pepe siempre estarás en nuestro corazón hermano.

  4. Nuestras mujeres son una referencia de lo que son las Guerrilleras.
    Nos dan su apollo y se preocupan de que vayamos a las concentraciones de los VBV.
    Un aplauso para ellas.

  5. Me uno al aplauso de Francisco Fernández García y al reconocimiento de Jaume (aclaro que no conozco a JAUME ni a FRANCISCO, ni tampoco tuve el honor de conocer a JOSÉ PEÑA JIMENEZ DE LA 21, ni a su esposa NORMA RAQUEL MEDINA TORREJÓN, tan sólo soy un compañero que estuvo en la COE 22 de Huelva, reemplazo 1974/75). Si señor, “Nuestras mujeres son una referencia de lo que son las Guerrilleras”. Muchas gracias a NORMA por sus aportaciones en este interesante artículo, al entrevistador por su buen hacer y al Equipo de la FEDA por publicarlo.

  6. Muy bonitas palabras y anécdotas reales.
    De José.
    Raquel.
    Parami era como un hermano .
    Primo .amigo y más que hermano.
    Todavía me cuesta creerlo pero la vida es así nos da muchos palos.
    José allí donde estés te queremos
    Tu primo «El Coco.»

  7. Por contar 2 historietas, alguna referencia histórica… decía que yo era muy inteligente… El Guerri y Norma, tanto monta, han sido, son muy queridos por mí… Para mí que está mimetizado pues lo siento muy cercano. A ella, desde el homenaje en Tarifa, en la Isla, no la he visto.
    Me quedo una deuda por cumplir: No pude conseguirle una «skara», la bolsa de cuero de los Regulares. Porque soy Veterano Regular, lo que significa ser Fiel a España, a la Hermandad, a mis hermanos Pepe y Norma…

  8. Guerri, hermano, te fuiste en silencio, sin ruido, sin quejarte. Yo no pude con seguirte una «skara», la bolsa de cuero que llevan los Regulares. Porque soy un Veterano Regular que gocé de la Hermandad de Pepe el Guerri y el afecto de Norma, a la que no veo desde el día de la Isla de Tarifa. No puedo seguir, la emoción me embarga… ¡ Fiel Regular hasta… que me reúna en los Luceros en formación y marchemos con los camaradas siempre unidos !

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