Con Chapiri y Boina Verde (I). Antecedentes. La UOEL. Curso de Operaciones Especiales de la Legión

Con Chapiri y Boina Verde (I). Antecedentes. La UOEL. Curso de Operaciones Especiales de la Legión

Por Adolfo Coloma, general de brigada (retirado). Antiguo componente de la BOEL y jefe del MOE.

Dada la extensión del artículo original, lo hemos dividido en tres partes. Esta primera, según se anuncia en el título, se centra en los antecedentes, la UOEL y el curso de OE de la Legión. La segunda está dedicada íntegramente a la BOEL. Por último, en una tercera parte, se abordará la participación de la BOEL en misiones de paz, su transformación en GOE XIX y su retorno de nuevo a BOEL. De ello nos ocuparemos en las revistas nº 3 (II parte) y 4 (III parte).

Contemplar el emblema de la XIX Bandera de Operaciones Especiales de La Legión (BOEL), la más emblemática de las Unidades de Operaciones Especiales (UOE) que ha tenido La Legión – y afortunadamente sigue siendo parte de ella – nos proporciona dos de las claves más significativas sobre La Legión y sus unidades de operaciones especiales. Por una parte, refleja cómo La legión acoge a estas cualificadas unidades, simbolizándolo mediante el escudo de La Legión, hecho de pica, ballesta y arcabuz, que abraza al de operaciones especiales: el machete enhiesto y desenvainado, orlado por las ramas de roble. Por otro lado, tanto La Legión como las unidades de operaciones especiales responden a una idiosincrasia propia y muy acentuada, no siempre fácil de encajar. En este sentido, este emblema refleja también lo difícil que es ser especial dentro de una unidad especial. Y al mismo tiempo ¡qué grandiosa la fusión de la escuela de milicia que es La Legión con la dureza y exigencia de las operaciones especiales. Tales claves subliman la historia de las UOE en La Legión

Antecedentes remotos y próximos

Como bien refleja esta exposición sobre el Centenario de La Legión, y el catálogo que la ilustra, La Legión casi desde sus inicios ha ido integrando unidades de otras Armas Combatientes. Contó con un escuadrón de lanceros en su época fundacional, unidades de tanques durante la Guerra Civil y posteriormente en el Sahara, donde también contó con baterías de artillería y dos grupos ligeros de caballería. Ya en nuestros días, la Brigada de La Legión Rey Alfonso XIII, integra prácticamente a todas las Armas. No podrían faltar en su organigrama unidades de operaciones especiales.

Comencemos por esbozar el significado del término “operaciones especiales” para lectores poco avezados en el tema. Sin tratar de ser muy riguroso, porque el propio concepto ha evolucionado a lo largo de estos cien años, podemos decir que operaciones especiales son aquellas acciones militares puntuales, cuya ejecución requieren técnicas y procedimientos muy sofisticados realizadas por personal altamente especializado. No suelen ser operaciones a gran escala. Por el contrario, basadas en el secreto, en la minuciosa preparación y ejecutadas por sorpresa, pueden producir efectos espectaculares, muy superiores a la entidad de la unidad que las realiza.

La Legión, formada por voluntarios con un compromiso suficientemente amplio, era desde su fundación la organización adecuada para desempeñar este tipo de operaciones. Como referente más remoto, tenemos al búlgaro Dimitri Ivan Ivanoff, quien siendo sargento entre los años 1924 y 1926, constituyó una unidad que se infiltraba tras las filas de los rebeldes rifeños razziando sus campamentos con sus ataques por sorpresa creando gran desconcierto e incertidumbre. 

Pero no fue hasta la década de los 50 del pasado siglo cuando las operaciones especiales toman carta de naturaleza en el Ejército Español. Y lo hacen de la mano del entonces denominado “Curso de Guerrilleros”, que comenzó a impartirse a partir de 1956 en la Escuela Militar de Montaña (Jaca, Huesca) y que nutriría de mandos a las primeras UOE del ejército, las primigenias Compañías de Operaciones Especiales. Aquellos cursos no solo cumplieron tal finalidad, sino que los oficiales, suboficiales y cabos primeros que lo superaban, diseminados por muchas unidades del ejército, contribuyeron decididamente a incrementar su operatividad, con su espíritu imaginativo e innovador. 

 

Éste fue precisamente el caso de La Legión, que al no estar integrada en las Fuerzas de Defensa Operativa del Territorio (donde se crearon las COE) no dispuso inicialmente de Unidades de Operaciones Especiales. Fue por iniciativa de los oficiales diplomados en operaciones especiales, con el apoyo de los mandos de los Tercios, como surgieron casi por generación espontánea las unidades. En efecto, desde los años 60, La Legión la constituían el 1º y 2º Tercios, de guarnición respectivamente en Melilla y Ceuta, y los Tercios Saharianos 3º en el Aaiún y 4º, en Villa Cisneros, ambos en el antiguo Sahara Español. Fueron los Tercios Saharianos los primeros en alumbrar unidades con un adiestramiento y empleo más acorde con las técnicas que se enseñaban en el curso de guerrilleros.

SOE de la 3ª Cia./IX Bra. en el Sahara

En el Tercio Sahariano Alejandro Farnesio 4º de La legión se organizaron entre 1971 y 1972 las primeras denominadas Secciones de Operaciones Especiales legionarias (SOE). Una experimental en la 3ª Cía. de la IX Bandera al mando del Tte. Carlos Blond Álvarez del Manzano y, tras el óptimo resultado obtenido, otra en la X Bandera al mando del Tte. Juan Albero Durá. Por su parte, en el Tercio Sahariano Don Juan de Austria 3º de La Legión se organizó inicialmente la 8ª Cía. de la VIII Bandera en Aaiún como unidad similar a las anteriores, pero con un marcado carácter helitransportado, mandada por el capitán Máximo Usero López, en la que formaba el Tte. Nicolás Perote Pellón. Se especializó en la conflictiva zona de Tafurdat, donde se habían producido numerosas emboscadas contra tropas españolas en la campaña 1958-59. A finales del año 1974, al dotarse a todas las compañías del Tercio de una gran movilidad y flexibilidad gracias a la proliferación de los Land Rover 109, dejó tal compañía el carácter helitransportado. En su lugar se organizó una SOE en la compañía de Plana Mayor del Tercio, al mando del Tte. Constantino García Palomo. Todos estos oficiales, junto con otros que los fueron relevando (Díaz de Villegas, Suero, Cuesta) eran diplomados en operaciones especiales.

Estas SOE legionarias, estando encuadradas en sus respectivas compañías de fusiles, se empleaban en los ejercicios como auténticas patrullas de operaciones especiales gozando de gran iniciativa y autonomía. Cuando las circunstancias operativas del Sector del Sahara fueron cambiando, debido a la constante amenaza de las FAR marroquíes y posteriormente, de la insurgencia nacida en torno al F. POLISARIO (Frente para la Liberación de la Sahia el Hamra y Río de Oro) hubieron de ser empleadas en auténticas operaciones, para frenar las infiltraciones de terroristas por la cadena de dunas costeras hacia el Aaiún (SOE del 3º Tercio) u operaciones puntuales contra fellaghas. Precisamente, el 18 de diciembre de 1974, en una acción para socorrer a una patrulla de la Policía Territorial que había sido emboscada al sur de Tifariti, en la frontera con Mauritania, la SOE de la IX Bandera, al mando del Tte. Mariano Cuesta Núñez fue helitransportada a la zona, estableciendo contacto con los polisarios y haciéndoles varias bajas y dispersándolos más allá de la frontera. A resultas de la acción murió en combate el sargento CL. José Carazo Orellana y dos legionarios fueron heridos, entre otras bajas de la operación. 

Paralelamente en Ceuta, en el Tercio Duque de Alba 2º de La Legión, se organizaron operativamente tres SOE, una por Bandera, cuyo adiestramiento coordinaba del Capitán Jorge Pérez Blanca. Más tarde, en manos del capitán Vicente Bataller Alventosa, sobrevivieron a las de los Tercios Saharianos.

Tras el abandono del Sahara, el Ejército de Tierra acometió su primer plan de restructuración.

En lo que respecta a La Legión supuso el traslado de la Subinspección de La Legión de Leganés a Ronda, la organización en esta ciudad malagueña del Tercio de Apoyo Alejandro Farnesio 4º de La Legión, la Academia de Mandos Legionarios y  la Unidad de Operaciones Especiales de La Legión, dependientes todas ellas directamente del General Subinspector, el general Tomás Pallás Sierra, quien sería el auténtico motor de la transformación de La Legión e impulsor de sus Unidades de Operaciones Especiales.

La UOEL. Primera unidad específicamente de operaciones especiales de La Legión

En efecto, la Instrucción General 13/1981 del Estado Mayor del Ejército se constituía la Unidad de Operaciones Especiales de La Legión (UOEL), al mando del capitán de infantería Ricardo Castillo Algar, antiguo oficial del 3ª y del 1ª Tercio, con los tenientes de infantería José Miguel Albarracín y Luis Montojo Ripoll, y el Sgto. de escala legionaria Francisco Galarraga Peinado; todos ellos diplomados en operaciones especiales. Se ubicó la unidad en el cuartel de la Concepción, un viejo caserón situado en medio del casco urbano de Ronda.

 Durante los meses de febrero y marzo de ese mismo año, se incorporaron con carácter voluntario legionarios procedentes de los Tercios de la Legión, de las antiguas SOE y reclutas captados en la Bandera de Instrucción del 4º Tercio. Con ellos se realizó en el campamento de el Padul la primera prueba de evaluación de las técnicas y conocimientos básicos de operaciones especiales, popularmente conocida como “prueba de la boina”, para alcanzar el privilegio del uso de la tradicional boina verde que caracteriza a estas unidades. De los noventa y cinco aspirantes solo sesenta y cinco superaron la prueba y permanecieron en la UOEL. Los restantes fueron distribuidos entre el resto de unidades legionarias. 

Franqueando un barranco en el Padul (Granada)

La utilización de la boina verde como prenda distintiva de unidad de operaciones especiales representa el epítome de la dificultad de ser especial dentro de una unidad especial a que nos referíamos al principio. Por aquel entonces, esta prenda de cabeza ya había alcanzado una alta significación como representativa de las unidades de operaciones especiales, las únicas (aparte de La Legión y los paracaidistas) en las que todos los soldados eran voluntarios, escogidos y a los que se exigía unas cualidades psicofísicas, que ponían de manifiesto precisamente durante la “prueba de la boina”. La boina verde era expresión de exigencia, entrega, dureza y por tanto de prestigio. Como lo era también, sin lugar a dudas, el “chapiri legionario”. Encajar ambas prendas dentro de la cartilla de uniformidad de la UOEL no fue tarea fácil, como tampoco lo fue incorporar el estilo operativo de las unidades de operaciones especiales a la tradicional y un tanto rígida uniformidad legionaria. La supresión de los guantes blancos por los oficiales en actividades operativas, el uso de prendas más prácticas y silenciosas, como el jersey, la mochila de combate como parte inseparable del equipo de instrucción, el machete o los rostros embadurnados para evitar brillos; fueron algunos de los rasgos más difíciles de ser aceptados por los mandos del resto de unidades. Hay que decir con todo, que paulatinamente se fueron aceptando gracias al tesón de los mandos de la UOEL (y más tarde de la BOEL) y al apoyo del general Pallás.

La UOEL ostentó desde el principio el nombre de “Cabo Suceso Terreros” por designación del General Subinspector. De hecho, además de ostentar su propio banderín de compañía, custodió el guion de la XII Bandera de la Legión, que le precedía en todas las paradas y desfiles en los que participaba la UOEL, dejando así un mensaje claro: la ambición del Subinspector era el de que la Legión dispusiese de una Bandera de Operaciones Especiales. Pero ello requería de un número de mandos diplomados en Operaciones Especiales, cosa que la escala legionaria no estaba en condiciones de aportar. Más adelante veremos cómo se solventó este inconveniente. 

Al mando de su capitán, la UOEL se constituía con tres secciones de operaciones especiales, a tres pelotones o equipos cada una más los servicios, muy similares a los de una compañía, además de un enfermero. En total sumaban ciento nueve efectivos. Los oficiales y mandos de pelotón habían de ser diplomados en operaciones especiales. Como hasta poco antes de la creación de la UOEL no se había permitido a la escala legionaria acceder al curso de guerrilleros, solo los sargentos Francisco Galarraga Peinado y Sebastián Salgado Rojas, junto con los cabos 1º Rogaciano Goana Nelson y Mark Stephen Adler, se incorporaron a la UOEL con el título de operaciones especiales. El resto de suboficiales tuvieron que ser reclutados de la Escala Básica del Arma de Infantería, siendo los primeros suboficiales de esta procedencia que pertenecieron a las filas de La Legión: los sargentos Eugenio Lloberes Larrañaga, Tomás Palencia Vázquez, José Plaza Jurado, Justo del Moral Luque y Marcos Formoso López.

Al igual que el resto de las COE del Ejército, la instrucción y el adiestramiento en el campo tenían prioridad sobre cualquier otra consideración. De hecho, los componentes de la unidad estaban eximidos de cualquier servicio de orden o de seguridad ajenos a la propia unidad.

Práctica de movimiento y combate en terreno invernal

El adiestramiento de la UOEL era también muy similar al del resto de las COE, con la significativa diferencia de que en la primera la unidad, la tropa tenía una mayor permanencia en filas y aptitud paracaidista. Consistía el adiestramiento en salidas mensuales de diez días de duración, dedicadas a propósitos específicos: topografía, explosivos, escalada, fotografía, primeros auxilios, guerrillas y contraguerrillas, entre otros.

 Mención aparte requieren las prácticas de inserción por agua, que incluía técnicas de buceo con aire comprimido y movimiento con embarcaciones semirrígidas, que se realizaban en San Juan de los Terreros, provincia de Almería; y la de vida, movimiento y combate en montaña invernal, en Sierra Nevada, con base en el refugio General Oñate (Collado Sabinas) apoyándose en las instalaciones de la estación de esquí. Ambas prácticas duraban veinte días respectivamente. En todas estas actividades, las prácticas nocturnas eran moneda común. 

Partiendo de la Serranía de Ronda la UOEL iba ampliando el radio de acción de sus ejercicios y colaboraciones con otras unidades: helicópteros, unidades de la Brigada de Reserva (ejercicios Tiburón I y II/84), Curso de Operaciones Especiales (Jacetania 84) y el más demandante de todos: el Ejercicio TRABUCO 85, con Unidades de Operaciones Especiales de los Estados Unidos en la zona de Sierra Nevada-Alpujarras. Con anterioridad, el 7 de Julio de 1984 se había el primer ejercicio táctico con lanzamiento en paracaídas de una unidad legionaria, en la zona de Pedro Alonso, en Cañete la Real, (Málaga) desde aviones T-19 “Caribou”.

En cuanto a armamento, material y equipo, la UOEL fue equipada en forma análoga al resto de las COE, que a su vez no diferían mucho del conjunto del Ejército. De hecho, el primer armamento que recibió consistió en los vetustos mosquetones de repetición FR 8 y más adelante el CETME modelo C. Contó con una dotación muy exigua de vehículos, dos Jeep, un camión VIASA y otro GMC, por lo que ocasionalmente para sus traslados, tenía que contar con apoyos de la compañía de transportes de Granada. 

Aunque la UOEL tuvo una vida efímera, poco más de tres años, con su empuje, estilo propio y su dedicación plena a todo lo operativo, se ganó a pulso el reconocimiento dentro y fuera de La Legión y lo que es más importante, puso las bases sólidas para la organización de la Bandera de Operaciones Especiales de La Legión en la primavera de 1985.

El Curso de Operaciones Especiales de La Legión

Hemos de hacer aquí un paréntesis, para tratar de este curso porque también forma parte de la historia de las OE de la Legión.

Ya hemos señalado que las unidades de La Legión no disponían del suficiente número de mandos, oficiales y mandos de pelotón, para cubrir las necesidades de diplomados de operaciones especiales para formar una bandera. Por eso el general Pallás, a comienzo de los 80, hizo numerosas gestiones, a fin de que la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca aceptase como alumnos un numero de mandos de escala legionaria, aproximadamente veinte, para poder armar la Bandera de Operaciones Especiales de La legión, cuya constitución ya era inminente. La Escuela por su parte, aducía tanto falta de profesorado como de infraestructura adecuada para la realización de tal curso. Finalmente fue el propio General Subinspector quien, dando un paso al frente, apeló al conocido dicho: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña” y consiguió que, bajo la dirección y supervisión de la EMMOE, la Legión organizara un Curso de Operaciones Especiales en Ronda, específicamente para cuadros de mando de la escala legionaria.

Previamente se había organizado en los cuatro Tercios una labor de selección del personal y preparación de los aspirantes, que culminó en la concentración de todos ellos en el verano de 1983 en la plaza de Ronda. Se organizaron a tal fin una serie de actividades preparatorias conocidas como PREPOL (Preparación Polivalente), que tenía como finalidad la preparación de todos los aspirantes de la escala legionaria para el acceso a los cursos de Educación Física, Montaña y especialmente al de Operaciones Especiales; organizadas por de la Academia de Mandos Legionarios que, por aquel entonces ya había iniciado su andadura.

La dirección de este Curso de Operaciones Especiales de La Legión recayó en el comandante profesor de la EMMOE, José Antonio Vázquez Soler, el “JAUS”, un veterano y prestigiado oficial con gran experiencia en OE. La plantilla de profesores se completó con los siguientes capitanes de infantería de La Legión, todos ellos diplomados en OE, como profesores asociados:

-José Miguel Escribano Sarabia, del 4º Tercio

-Vicente Bataller Alventosa, del 2º Tercio

-Adolfo Coloma Contreras, del 3º Tercio

-Pedro Palomino Calcerrada, de la Academia de Mandos Legionarios.

Y contaron con el apoyo docente del sargento Sebastián Salgado Rojas y administrativo del brigada Mario Gómez Da Silva.

A primeros de octubre se iniciaba el curso en Ronda, con las mismas fases, duración, asignaturas y exigencia que el que se impartía en la EMMOE. Fue un curso duro y riguroso en el que se hicieron marchas de endurecimiento de hasta 80 km con armamento y equipo en una jornada y se realizaron fases específicas con apoyos puntuales de profesores de la EMMOE:

-Fase topográfica, en la Serranía de Ronda, con el apoyo del capitán Gerardo López Mayoral.

-Fase de vida, movimiento y combate en terreno nevado en Sierra Nevada, con base en el refugio de la Hoya de la Mora.

-Fase de infiltración por agua, en San Juan de los Terreros, con el apoyo del Capitán Fernando Simón Navarro.

-Fase de supervivencia, evasión, resistencia y escape, con apoyo de un capitán de Información de la Guardia Civil.

Las prácticas de final de curso se realizaron conjuntamente con los alumnos de la EMMOE en la Jacetania, en un ejercicio de guerrillas y contraguerrillas para el que se contó con las COE 52 (Barbastro), 61 (Bilbao), la COE de la EMMOE, la UOEL de Ronda y el Centro de Adiestramientos Especiales de la Guardia Civil (El Escorial), todas ellas encuadradas por una PLMM en la que se integraron los profesores del curso de La Legión. 

Tras no pocos tiras y aflojas con la dirección de la EMMOE, se consiguió que el sargento y los 14 cabos 1º de la Legión que finalizaron el curso, obtuvieran la misma titulación que los oficiales y suboficiales que lo desarrollaban en la EMMOE en julio de 1984.

Además de la obtención del diploma de Mando de Unidades de Operaciones especiales, como durante el curso, dentro de la asignatura de Defensa Personal se había seguido el programa que preconizaba la Escuela de Educación Física del Ejercito de Toledo, con un total de 70 horas lectivas, al finalizar el mismo, con unas sesiones adicionales impartidas por la ECEF, todos los alumnos obtuvieron el título de Monitores de Defensa Personal, otorgado por la Escuela de Toledo.

De esta manera estos 15 nuevos diplomados en operaciones especiales, junto a los que ya se habían diplomado en Jaca (y los que seguirían haciéndolo) se alcanzó el número necesario de cuadros de mando diplomados, para integrarse y formar la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro canal de noticias y te informaremos de todas nuestras actividades. No utilizaremos tu correo para ninguna otra cosa. Bienvenido Guerrillero

Normas de envío de fotografías

*Antes de mandarnos tus fotos comprueba que no estén en tu reemplazo, subidas por un compañero.*

Renombra las fotos, a ser posible, de la siguiente manera: COE independiente: reemplazo y año, ejemplo COE 31, R-1970 (La COE 31 fue independiente hasta 1984 que se integró en el GOE III). Cuando se trate de una COE integrada en un  GOE/BOEL, se pondrá lo mismo, pero añadiendo el GOE del que se trate, ejemplo: GOE III, COE 31 R-1990.

Mándanos todas tus fotos a «fotos.fedevbv@gmail.com» y las publicaremos. Solo se admitirán formato JPG o PNG

(cualquier otro formato será desechado)

XLII ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA COE DE LA EMMOE

PROGRAMA PREVISTO AGA, A COE-EMMOE y FEDA

Jaca en Aragón
Situación Jaca
Acceso Cuartel Jaca
Callejero Jaca

La organización, así como el Ministerio de Defensa quedan exentos de cualquier responsabilidad sobre la reserva del alojamiento. La empresa en cuestión es responsable directa del alojamiento en cuestión.