Artículos de la Revista Finisterre y la COE 81 en la prensa

Unidad de Operaciones Especiales 

Artículo editado en la revista del RES 8ª RM Finisterre nº 4. Abril 1966      

La UOE es una unidad especial de nuestro Ejército. Tiene características propias, tiene esencia propia y, en una palabra, es distinta, dentro del cuadro de la organización militar.

Forma parte de ella un elemento humano juvenil, alegre y consciente deportivo y esperanzado, que le da su fisonomía característica. Sus hombres, los guerrilleros, van a ella en busca de ese aspecto deportivo y combatiente, aventurero y militar.

Los mandos son también jóvenes de cuerpo y espíritu, ilusionados, entregados y ardorosos.

Juntos y encuadrados en esa idea y misión, tienen vivo el espíritu de cuerpo, vida y savia de todas las unidades. El guerrillero es consciente de su condición de soldado. Sabe desenvolverse, sabe desarrollar el trato social y es bien recibido en los distintos ambientes. Sabe crearse una vida de la que extrae animación y alegría para las horas duras, pero aceptadas, del quehacer diario, y gratos recuerdos para el futuro.

Operación conjunta «EL SARRIO»

Revista del RES 8ª RM nº 4. Abril 1966

Con el nombre de «El Sarrio», con que se designa a la gamuza o rebeco en los Pirineos aragoneses, se ha denominado la operación conjunta hispano-americana de «guerra irregular» desarrollada en el Pirineo hace unos meses.

A grandes rasgos, el espacio geográfico para el ejercicio estaba comprendido al N, entre los Pirineos navarros y aragoneses; al Este. el Alto Gállego; al Sur, la línea Ayerbe-Sos del Rey Católico…, y al Oeste, Tafalla, Pamplona…

Se había supuesto que un ejército invasor había penetrado por el Pirineo y alcanzado las estribaciones del Sistema Central. En la zona invadida se formaron núcleos de guerrilleros de muy diversa fisonomía, faltos de equipo y carentes de coordinación. Deberían recibir ayuda de tres equipos operativos, que se infiltrarían hasta unirse a ellos con el fin de instruirlos, dotarles de armas y medios y coordinar sus acciones.

Integraban el grupo de guerrilleros: jefes, oficiales, suboficiales y cabos primeros españoles y un destacamento americano.

Los de la UOE de la 81 División formábamos parte de las fuerzas contraguerrillas, en unión de la UOE de la 71 División. y una compañía de escaladores-esquiadores de la Escuela Militar de Montaña.

Para tomar parte en esta operación, el 13 de septiembre  de 1965 salimos de Orense y, en el trayecto, se nos unieron nuestros compañeros de la UOE de Oviedo. Después de un viaje sin incidencias, llegamos a Jaca, en la madrugada del 15; y una caravana de camiones se encargó de trasladarnos al campamento de las Batiellas, a 4 km de Jaca.

A nuestra unidad le tocó operar en la zona de Navarra, y después de unos días de preparación, salimos hacia Lumbier, donde se dislocó la unidad: una sección a Aoiz, otra al Valle del Roncal y la tercera, a la zona de Sangüesa.

La misión de toda la contraguerrilla y concretamente la de nuestra unidad, consistió en la protección de posibles objetivos. La misión era bastante amplia debido a que, en una orografía tan complicada, resulta necesario, para tal protección, formar un cordón casi continuo, con potencia suficiente, a lo largo de todo el desarrollo de la carretera, puente, pantano, etc., que se quisiera proteger.

En estas maniobras, como en todas las de guerrillas, hubo perseguidores y perseguidos. Por itinerarios cubiertos, vigilados por las patrullas americanas, avanzó una y otra noche la patrulla móvil de la plana mayor. Constantemente se sucedieron escaramuzas y golpes de mano hasta que, en un maravilloso amanecer, se cogieron por sorpresa un depósito de víveres  «enemigo» y varios «prisioneros»,  dejando así bien sentado que, con rapidez y orden, se desplaza una  patrulla allí donde el peligro lo requiere.

Unos más que otros, han tenido que vérselas con el enemigo, casi a diario, en esta operación «Sarrio». Una de las secciones tuvo como lugar de acción un cortijo de verano. Durante su estancia en él y para que su salud no decayera, efectuaron dibujos policromados del fascinador paisaje de los alrededores. Para evitar la sorpresa realizaron numerosas imaginarias voluntarias, consiguiendo así hacer una buena redada de guerrilleros.

Es evidente que tan prodigiosos esfuerzos de tesón, voluntad de vencer, acción de conjunto, movimiento y fuego, se ven ampliamente recompensados por la satisfacción del deber cumplido.

Tampoco podemos olvidar a aquel sargento que, con su pelotón, instaló su campamento volante debajo de un arqueado puente, a favor del viento cierzo que soplaba incansablemente, acompañado de una fuerte lluvia, pues las circunstancias lo exigían. Y no faltó quien estuvo «veraneando» y paseándose cual un almirante sobre las aguas del pantano de Yesa.

Los días se sucedían y el movimiento continuaba, hasta que el día 2 de octubre, a las ocho de la mañana, se dio por finalizado el ejercicio, emprendiendo el regreso al campamento de Batiellas.

 Se celebró un juicio crítico en el que se llegó a la conclusión de que la tónica de estas maniobras conjuntas fue la camaradería y hermandad que reinó, a lo largo de ellas, entre los miembros de ambos ejércitos, regresando nosotros altamente satisfechos, tanto de los resultados conseguidos como del trato con nuestros camaradas americanos.

Momentos antes de emprender el regreso hacia nuestra Galicia, nos dirigió una sentida alocución el Excmo. Sr. General Director de la Escuela Militar de Montaña, de la cual nos quedó vivo recuerdo: «Hijos míos, mi felicitación más efusiva; os habéis portado como soldados que sois. Llevadle a vuestros camaradas gallegos un un sincero saludo y vosotros recordad siempre que en la Escuela Militar de Montaña tenéis vuestra casa».

Como resumen final, cabe decir que la Operación conjunta » El Sarrio», desde el punto de vista guerrillero, fue un éxito en su preparación y ejecución, y puso de manifiesto que este tipo de maniobras permite a las unidades de operaciones especiales completar e intensificar su alto grado de instrucción.

Todos satisfechos: No importa que la veteranía no haya alcanzado madurez, pues por el mero hecho de vestir ese uniforme, por lucir el «lagarto» y la boina verde, ya sois depositarios de la corta y apretada historia de nuestra unidad.

Pensad en los que os precedieron, mas no olvidéis por un solo momento que otros os seguirán. Cread para ellos una pauta, dejadles marcada una ruta y haced que ellos, al correr de los días, se sientan orgullosos de pertenecer a esta unidad.

UNO de la U.O.E.

El Cumial (Orense)

Encuesta con los Guerrilleros de la U O E de la división 81

Revista del RES 8ª RM nº 6. Nov. 1966

Cmte. Blanco Segura

PREGUNTAS

1ª—¿Por qué has venido a la Unidad?

2ª—La vida en esta Unidad especial, ¿satisface tus ansias de aventura?

3ª—El ser guerrillero, ¿resultó ser como te lo imaginaste?

4ª—¿Aprendes muchas cosas que te servirían para valerte por ti mismo ante cualquier contingencia de la vida?

5ª—Al licenciarte, ¿recomendarás a tus paisanos que se presenten voluntarios para estas fuerzas?

6ª—¿De todo lo que haces en la Unidad, ¿qué es lo que más te gusta y lo que menos te gusta?

Guerrillero Miguel Ángel Fernández Dopazo

Nací el 22 de mayo de 1944, en Vigo; en el Colegio de los Salesianos terminé mis estudios primarios y posteriormente me preparé para estudiar la carrera de Peritaje Mercantil, en la Escuela Profesional de Comercio de Vigo, en donde hice tres cursos. Después de trabajar una temporada en una oficina de una empresa naval, me fui a Inglaterra, en donde estudiaba en la Universidad de Londres a la vez que trabajaba en un Hospital de Mutilados de guerra; regreso a España y trabajo en otra factoría naval como traductor. Hablo inglés y un poco de francés y alemán y he terminado el primer curso de ruso.

1ª – En busca de una vida diferente, de la aventura, de dejar a un lado la monotonía; vine a que por mí mismo supiese defenderme en la vida sin temor a fallo.

2ª—En gran parte sí; quizá nosotros antes de venir a ella hiciéramos muchos castillos en el aire, pero hay que reconocer que muchos resultaron ciertos.

3ª—En muchos momentos, sí; yo veo al guerrillero, cuando este actúa solo, con extraordinario valor, astuto e inteligente.

4ª—Desde luego, ante todo, decisión y aprendo a vivir yo solo, sin necesidad de intermediarios.

5ª—Lo haré; pero con hombres que estuviesen dispuestos a trabajar y aprender algo nuevo; en una palabra, con hombres decididos.

6º—Lo que más me gusta son las salidas al campo, en donde uno se siente guerrillero al poner en práctica todas las actividades propias de esta especialidad; cuando me acuesto bajo la lona, o donde sea, me siento orgulloso, me siento diferente a los demás soldados, se asciende, por decirlo así, de categoría y se transforma en guerrillero. Y lo que menos me gusta… prácticamente no hay nada aburrido en la Unidad, todo es nuevo, y todo lo nuevo gusta y distrae.

Guerrillero Odilo Pérez González

Nací el 5 de mayo de 1943, en Pazos de Verín (Orense). A los 6 años fui a la escuela del pueblo hasta los 9, en que ingresé en el Colegio de los E.E.C. de San José (Verín), en el cual cursé estudios primarios; después trabajaba con mi padre, que me enseñó a conducir y fui aprendiz mecánico en un taller de la «Empresa Guerra», de Verín, en la cual, cuando me licencie, trabajaré como mecánico.

1ª—Por saber lo que realmente era; admiraba su proceder y más que nada respecto a la formación física que en ella se realiza y a mí me gusta mucho.

2ª—Sí, puesto que, aunque yo lo consideraba más fácil, lo que se hace aquí viene siendo lo que yo esperaba.

3ª—No, pues para ser buen guerrillero hay que poner mucha voluntad y sacrificio; viéndolo desde fuera me parecía más llevadero; lo que sí noto diferencia con el soldado corriente.

4ª—Hay muchas cosas que me serán necesarias para la vida civil; se enriquece la formación moral y se aprende bastante a conocer a la gente.

5ª—Sí; pero les expondré la cosa, tal como es, y al venir que lo hagan por verdadero entusiasmo e interés; esta unidad es muy bonita, hay que trabajar, pero las compensaciones son grandes.

6ª—Todas las supuestas situaciones «guerrilleras» me gustan; aunque mis favoritos son la gimnasia y defensa personal; lo que menos me gusta son las marchas de muchos kilómetros y que nos hubieran quitado la boina verde.

Guerrillero Dalmiro Estévez López

Natural de Arbo (Pontevedra), he realizado mis estudios primarios en la Escuela. Desde muy pequeño me dediqué a valerme por mí solo como dependiente de comercio y procuraré seguir estudiando para el día de mañana, si puedo, independizarme.

1ª—Me vine a esta unidad porque me gustó el uniforme (aunque tenía ganas de aventuras, porque mi sorpresa fue cuando nos quitaron la gorra verde); porque me habían dicho que se hacía mucha gimnasia y aprendíamos judo, y cumpliendo como Dios manda tendríamos muchos permisos de sábado a lunes.

2ª—Me satisface en cierto modo, puesto que yo sabía que sería muy dura y que habría que trabajar mucho, pero mi ansia de aventura resultó ser como yo lo imaginaba.

3ª—El ser guerrillero sí me gustó y resultó ser como esperaba que fuese. En el guerrillero hay una serie de cosas, las cuales tienen que satisfacer a cualquier hombre: elasticidad, fortaleza y audacia, principales características a mi parecer.

4ª—Desde luego, se aprenden muchas cosas que pueden servirnos para la vida civil, entre ellas saber andar por el mundo valiéndonos de un plano, brújula… y aun sin necesidad de estos aparatos, puesto que no los tendremos en todo momento. La extensión cultural desde luego nos hace mucha falta. No hay duda de que aprendemos a ser unos chicos disciplinados y caritativos, cualidades que en la vida civil nos serán indispensables.

5ª— Recomendaría esta unidad a todo aquel que tenga ganas de ser un hombre fuerte, atlético y que le guste la aventura.

6ª—Lo que más me gusta son las salidas al monte, el judo y defensa personal. Lo que menos me gustó es que nos sacaran la boina verde.

Lo imposible es nuestra meta

Revista del RES 8ª RM nº 19. Abril 1972

Los escuchas están con el dedo en el gatillo, atentos a cualquier ruido o movimiento. La noche está clara, con luna llena que hace brillar los raíles del tren e ilumina los arcos del puente de 90 metros, cercano a Baños de Melgas, que salva al Arnoya, que corre frío y rápido entre tojos y zarzas. Han llegado informes de que unos guerrilleros intentan cortar el ferrocarril Orense-Zamora y aquel puente es tan importante que el mando ha decidido protegerlo fuertemente.

Parece difícil, casi imposible, infiltrarse entre aquel magnífico despliegue de fuerzas. Todo está vigilado y protegido. Los escuchas, llegados a tierra, aguantan inmóviles el frío y la incomodidad. Las patrullas y los relevos moviéndose lentamente, cada vez por un itinerario distinto, sin seguir un horario regular. Los refuerzos y las reservas, esperando en vigilante descanso. Todo está en silencio, todo está preparado…

A pocos kilómetros aguas arriba, unos hombres, apenas una docena, con uniforme oscuro, con las manos y la cara pintadas de negro, sin nada encima que brille o haga ruido, escuchan las últimas órdenes del jefe:

— A la 01:00, los grupos Alfa y Bravo, atacarán los accesos N. y S. del puente, para distraer al enemigo; mientras el grupo Charlie coloca las cargas al pie de los pilares 3 y 4 que está bajo el agua.

Pongan, los relojes en hora. Son las 23:30. El punto de reunión para después del ataque es la cota 420. ¡Suerte!

Los hombres se separan moviéndose silenciosamente a través de la vegetación. A los pocos metros ya se confunden con la noche.  Quedan solo cuatro hombres. Mientras dos de ellos comienzan a inflar dos balsas de goma, los otros dos se colocan los trajes de inmersión.

Del cinturón cuelgan el cuchillo y dos granadas de mano, que serán su única defensa en caso de ser sorprendidos. Tienen ya preparados, en dos bolsas impermeables, cuarenta kilos de explosivo plástico, con las mechas y detonadores colocados. Solo es necesario dar un tirón de una argolla y la mecha comenzará a arder durante tres minutos.

Se montan los cuatro en las balsas y empiezan a deslizarse río abajo empujados por la corriente. En un punto determinado, las balsas se acercan a la orilla y desembarcan todos. El jefe y su compañero cogen las bolsas de explosivos y se meten en las frías y oscuras aguas del río, mientras los otros dos desinflan las balsas, las doblan se las echan a la espalda y marchan monte arriba camino del punto de reunión.

Poco a poco, arrastrados por la corriente, se van acercando los dos hombres al puente. Las capuchas negras de los trajes y la cara pintada les hacen invisibles, incluso a muy corta distancia. Nada les delata, ni un brillo ni un sonido. Ya llegan al puente. Sobre él, se siluetea momentáneamente una patrulla. Uno de los soldados se asoma a la barandilla. Instintivamente, los dos hombres se inmovilizan, confundiéndose aún más con las negras aguas. La patrulla pasa y los dos hombres se separan, dirigiéndose a las pilastras 3 y 4. Una profunda inspiración y desaparecen llevando el explosivo. Pasa un minuto. Un leve movimiento en el agua y aparecen las dos cabezas. Ahora se mueven con mayor rapidez, nadando aguas abajo por la orilla más oscura alejándose lo más posible del punto de explosión. Solo tienen tres minutos.

Sobre el puente, un escucha cree notar un ligero ruido. Se pone en tensión y apunta hacia el lugar de donde partió. Se repite, ya no hay duda. ¡Es el enemigo! Dispara hacia la noche. Le contestan disparos y explosiones. Son los grupos de distracción que facilitan el escape de los que colocaron las cargas. Debajo del agua las mechas se van consumiendo. De pronto un terrible estruendo. Dos columnas de agua y escombros brotan del fondo del río. El puente retiembla, parece tambalearse y, luego, lentamente, como a cámara lenta, comienza a derrumbarse cayendo sobre el río y levantando surtidores de agua y espuma…

Todo lo relatado es real (excepto lo referente a la explosión y caída del puente). Se realizó en las últimas maniobras de tropas de la DOT-VIII en la provincia de Orense. Los atacantes pertenecían a la Compañía de Operaciones Especiales 81.

Esta COE 81 tiene su cuartel en el Campamento de El Cumial, a seis kilómetros de Orense. Allí se preparan sus soldados para este tipo de operaciones, alternando la vida en este campamento habitual con diez días mensuales durante los cuales acampan en lugares más o menos lejanos y de orografía y vegetación distinta, dentro de la provincia y fuera de ella para adaptarse a todos los ambientes y, en estas salidas, se practica lo aprendido durante el mes. En estas salidas mensuales se hace escalada, se construyen refugios para dormir, se prepara cada escuadra su comida, incluso el pan en hornos improvisados y se realizan pequeños temas tácticos de persecución, cerco, o evasión y escape. Es decir, se vive una vida muy parecida a la de campaña con gran independencia de los medios normales de abastecimiento. El soldado lleva sobre él, todo lo necesario para combatir y vivir en terreno hostil.

En el campamento de El Cumial, la vida es igualmente intensa. Hay clases teóricas en las que se aprende cómo montar una emboscada, a manejar una radio, a emplear el plano y la brújula, a eliminar a un centinela. Hay clases prácticas en las que se pasa la pista de combate, se bajan cortados por medio de cuerdas, se salta desde un camión en marcha, para caer de pie y disparar contra un blanco inmediatamente, se hacen los ejercicios de tiro de combate e instintivo de día y de noche y se aprende a defenderse de un enemigo armado de cuchillo, pistola o mosquetón sin más ayuda que las manos.

Y todo esto, de día y de noche, con frío, lluvia o calor, pues para estas unidades el mal tiempo no es un enemigo sino un aliado. Los soldados de la compañía son iguales que los de las demás unidades; pero, al estar sometidos a un duro y continuo entrenamiento, sacan a relucir todas las magníficas cualidades del infante español.

El Capitán B

Guerrillas

Revista 27 del RES 8ª RM.Jul-ago 76

Durante los días 7 al 11 de junio del presente año 1976, se llevó a cabo la fase de Ejecución en el campo de las prácticas de Lucha de Guerrillas, encuadradas dentro del Ciclo de Instrucción, correspondiente al Plan de Instrucción vigente.

La zona elegida por el mando pera estos ejercicios fue una amplia extensión que, a caballo de las provincias de La Coruña y Lugo, tenía como centro geográfico a Sobrado de los Monjes y comprendía pueblos tan importantes como Palas de Rey, Curtis y Mellid.

La dirección de los ejercicios corrió a cargo del general jefe de la Brigada Aerotransportable, Excmo.  señor don Gerardo Mariñas Romero, auxiliado por su Estado Mayor.

La acción de guerrillas fue llevada a cabo por nuestra COE 81 y la acción de contraguerrillas por unidades de la Brigada Aerotransportable, llegando a ponerse sobre el terreno en una extensión de unos 800 km2, unos efectivos de 1500 hombres con todo su armamento y equipo; empleándose 175 vehículos de diferentes tipos.

Hay que decir, sin lugar a duda, que estos ejercicios resultaron altamente instructivos a todos los niveles y más aún al ser ampliamente pródigos en incidencias, obteniéndose de esta forma unas grandes enseñanzas.

Por el mando se habían previsto una serie de acciones fundamentales como base del desarrollo de los ejercicios, como fueron: ataque a un convoy, golpes de mano sobre puntos sensibles, cerco y destrucción de guerrillas, etc.

Pero las acciones no solo se limitaron a estas operaciones previamente programadas, pues al moverse las unidades por necesidades tácticas y logísticas, surgieron inesperadamente encuentros entre los bandos actuantes que obligaron a ambas partes a tomar sobre la marcha decisiones encaminadas a resolver la situación planteada; resultando de esta forma estos ejercicios una dura acción constante en la cual no se tenía en cuenta el reloj y nunca se sabía cuándo se podría comer o cuándo se podría dormir; consiguiéndose así acercarse, lo más posible, a la realidad que al fin y al cabo era lo que se perseguía.

Sabemos que al seguir la lectura de estas líneas os estaréis, preguntando: “Y ¿quiénes ganaron la guerra?”

Esto nunca lo sabremos, pero lo que sí podemos decir es que, una vez más, quedó demostrado que la resistencia, el espíritu de sacrificio y el sobreponerse a las condiciones adversas fueron, son y serán siempre cualidades innatas en nuestro soldado y, como demostración, podríamos contaros la anécdota protagonizada por dos guerrilleros, que desprovistos de equipo y víveres, fueron inesperadamente rodeados por una unidad de contraguerrillas y, para no ser localizados, se pasaron cuarenta y ocho horas escondidos entre la maleza sin contar con nada para comer y sin poder dormir.

No queda más remedio que hacer un profundo elogio de la COE 81, esa formidable unidad que con su especial preparación hace que en todas las acciones donde interviene dimanen de su forma de actuar unas enseñanzas siempre aprovechables por el resto de las unidades, haciendo que a todos nos cause una gran admiración y nos haga adquirir algo de su gran espíritu guerrillero.

Por su parte, las unidades de la Brigada Aerotransportable, una vez más, han dejado constancia de su alto grado de preparación y de su capacidad de adaptación a todo tipo de acciones y de terreno.

En resumen, unos provechosos ejercicios, unas grandes enseñanzas adquiridas, unas sanas jornadas de campo y un complemento más para nuestra instrucción.

Fase de supervivencia de la COE 81

Revista del RES 8ª RM nº 36. Oct 1979

Del 19 al 26 de junio, la Compañía de Operaciones Especiales nº 81 de Orense ha realizado la fase de supervivencia en las islas Cíes Sur.

Se trata, según lo ordenado en el Programa de Instrucción, de preparar a los boinas verdes a sobrevivir en condiciones difíciles y con escasísimos recursos ofrecidos por la naturaleza.

El soldado debe poner al máximo sus cualidades de agudeza, perspicacia e iniciativa.

Al llegar al lugar designado, después de ser transportados por el buque Navia de la Marina Española, el capitán jefe de la compañía. D. Pablo Perera Casado, revistó minuciosamente a sus hombres para comprobar que no llevaban ningún tipo de comida y que solo portaban un paquete de tabaco entero y otro empezado.

Seguidamente, los hombres se distribuyeron en tres grupos: uno de caza, otro de pesca y el tercero de campamento.

Previamente la compañía se organizó en grupos de 10 hombres, alimentándose cada grupo de las provisiones conseguidas por sus hombres.

De esta manera se estimula a los hombres y se logra un espíritu de solidaridad que beneficia la formación humana de los boinas verdes, tanto en su aplicación militar como ciudadana.

Los designados para la caza agudizaron su ingenio y durante estos días comieron gaviotas, algún conejo y diferentes hierbas comestibles, como apio silvestre, ortigas, cardos borriqueros, hierba buena, manzanilla, hierbas llamadas dientes de león, etc.

Aquellos que integraron los equipos de pesca lograron algunos peces, mejillones, pulpos, lapas, bígaros, nécoras, cangrejos, etc.

Con objeto de estimular a dichos equipos, cada día son revistados por el capitán, a fin de comprobar que no tienen otra comida y para asignar unos puntos de baremo con los cuales pueden adquirir algunos alimentos que les son proporcionados por los mandos de la Unidad, como latas de sardinas, leche condensada, algo de aceite, alguna patata…

Importante capítulo es el de la panificación. Cada grupo hace un horno con piedras, barro y topes, lo calienta y, una vez está en condiciones, meten la harina que previamente han amasado con la levadura y la sal, confeccionando su pan en bollos pequeños. El agua deben buscarla, previo reconocimiento en búsqueda de las fuentes que puedan existir.

COE 81 En Entrimo

Revista del RES 8ª RM nº 38. Sep.1980

Entre el 15 y 24 del mes de abril, y como periódicamente venimos haciendo, nos desplazamos fuera de nuestro acuartelamiento. En esta ocasión nuestro destino fue Entrimo, un tranquilo y bonito pueblo situado a 70 km de Orense.

Una vez instalado nuestro campamento en el campo de fútbol municipal, gentilmente cedido a tal efecto por el alcalde de Entrimo, D. Justo Estévez Rodríguez, y la directiva del club de la localidad, un simple paseo nos bastó para conocer el cariño y la admiración con que esta sencilla, pero maravillosa gente nos acogió.

Fueron diez inolvidables días durante los cuales nos ejercitamos en las más variadas actividades: rápel, paso de ríos, tirolina, transmisiones, recorridos topográficos, etc. Todas encaminadas a prepararnos para la dura prueba que todo guerrillero que se precie debe pasar: la evasión y escape.

En ella se demuestra tanto la preparación física como psíquica, porque si duro es ser cogido prisionero y transportado en camiones, más duro es ver que son tus propios compañeros veteranos y los mandos, a los que tanto respetas y admiras, los que se convierten, de repente, en tus enemigos, los que te trasladan en los camiones bajo la fría y desconcertante oscuridad de la noche a un punto bien alejado para que luego regreses al campamento eludiendo el cerco y las patrullas de vigilancia que ellos mismos forman.

Pero este amargo trago se compensa después con creces en un sencillo acto presidido por nuestros mandos y ejecutado por nuestros compañeros veteranos, al recibir con orgullo el emblema del roble y el puñal que nos acredita como auténticos guerrilleros.

Pero aún con más fuerza quedó grabado en nuestros corazones el cariño y la hospitalidad con que esta maravillosa gente de Entrimo nos trató, lo que intentamos compensar poniendo el máximo empeño en las exhibiciones que realizamos para los escolares y el pueblo en general. Salto de camión a 45 km/h, tabla de armamento, rápel y tirolina desde el campanario de la iglesia, todo fue aplaudido por igual.

Ya como epílogo a nuestra estancia se celebró un interesante encuentro de fútbol entre el equipo local, campeón de su grupo, y nuestra selección, con resultado final de empate a dos goles, en el que si todos destacaron por igual lo fue mucho más la exquisita deportividad de ambos conjuntos.

Nuestra despedida, una vez levantado el campamento, no pudo ser más militar. El acto de arriar nuestra querida bandera, que presidió nuestra estancia, con nuestras armas presentadas y la emoción en todos. Así dijimos hasta pronto a Entrimo, un pueblecito de gente encantadora a la que siempre llevaremos en nuestros corazones.

Rafael Herrero Elena soldado Rzo. 79/1º

Felicitación del ayuntamiento de Baños de Molgas a la COE 81

Revista RES 8ª RM nº 59. Ene-feb 1985

El Ayuntamiento de Baños de Molgas, acordó recientemente y por unanimidad de todos sus componentes, felicitar al Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Zamora 8, para que la hiciese  extensiva a los soldados de la Compañía de Operaciones Especiales 81, por su inestimable colaboración en el incendio que tuvo lugar en aquella comarca el pasado noviembre, y en el que tuvieron una destacada actuación trascendental los «Boinas Verdes», quienes colaboraron con elevado entusiasmo a la extinción durante más de tres horas.

Descenso del río Mandeo

Revista RES 8ª RM nº 67. Julio 1987

El día 30 de julio, aprovechando el buen tiempo, el ambiente veraniego y una marea oportuna, un grupo de hombres de la Compañía de Zapadores del Batallón de Ingenieros de la BRIAT, madrugadores ellos, se lanzaron, con sus balsas neumáticas, al río Mandeo, a la altura de Chelo, para realizar a continuación el descenso hasta el puente del Pedrido, desembarcando finalmente en la playa de Gandarío.

En la aventura, divertida pero un poco fría, los acompañaron Oficiales de otras Unidades de la Brigada, un equipo de la COE 81, mandado por el teniente Libreros, otro de buceadores de la Guardia Civil y, a partir de Mariñán, una embarcación de la Cruz Roja, patroneada por el Sr. Lage, que, aunque no fue necesaria para prestar socorro (afortunadamente), realizó una inestimable labor de apoyo a las tripulaciones novatas.

El descenso fue observado desde tierra por nuestro Capitán General y por el General jefe de la Brigada quienes, finalmente, se reunieron con los participantes en el albergue que la Xunta tiene en Gandarío y a cuyo director queremos agradecer muy especialmente desde estas páginas la colaboración prestada, que repercutió notablemente en el éxito de la fase final de la «operación» que consistió en una estupenda sardiñada bajo los árboles en el mismo albergue.

A este acto final asistió una nutrida representación del grupo folklórico «Airiños da Terra» que, además de poner la nota de color en el acto, lo amenizó con un extenso repertorio de bailes regionales, que hizo pasar a todos los asistentes un rato sencillamente delicioso.

La COE 81 en la prensa

 

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