Vivencias y actividades en el GOE II

Teniente Coronel retirado Benigno Pereda Pérez

Teniente en COE 52 (Barbastro), Teniente en GOE IV (Barcelona), Capitán en GOE II (Granada), Comandante en CGMOE (Alicante)

Mi paso por el GOE II lo podemos dividir en tres etapas. Estuve al mando de la COE 22 entre los años 1992 y 1995, como jefe del Núcleo S2/S3 entre 1996 y 1997 y como jefe de una PRE destacada en Stolac (Bosnia) entre julio y diciembre de 1997. Al regresar de Bosnia ascendí a comandante (enero de 1998).

Con relación a trabajos y estudios sobre OE, tuve el honor de ser designado vocal del grupo de estudio GE 2007 encargado de la redacción de la PMET Doctrina Operaciones Especiales y también participé en el grupo de trabajo para la redacción del Programa de Instrucción de las UOE con numerosas reuniones en sus acuartelamientos.

La mayor parte de mis vivencias en el GOE II estuvieron relacionadas principalmente con Sierra Nevada, ya que la COE 22 era la unidad encargada en realizar los apoyos a la estación de esquí. Fueron muchas fases realizadas de montaña invernal y estival, pasando largos periodos de tiempo en el refugio militar Hoya de la Mora (como consecuencia del desarrollo de la NG 2/98, esta instalación militar pasó a denominarse Capitán Cobo). Desde las instalaciones del GOE en el acuartelamiento Cervantes se tardaba una hora en llegar al refugio.

El refugio Capitán Cobo, llamado así en memoria del que fue primer capitán de la COE 91, era muy utilizado por todo el personal del GOE II como base y punto de partida para las actividades de vida y movimiento en montaña invernal y estival por Sierra Nevada. Macizo montañoso que ponía a prueba y curtía a los guerrilleros de esta unidad. Uno de los pocos lugares de Europa donde se puede pasar, en el mismo año, de +30º a -30º.

Reúne unas condiciones óptimas en cuanto a amplitud y ubicación para la instrucción y el adiestramiento. Podíamos llegar esquiando a las pistas y regresar al refugio sin tener que utilizar los remontes ni los vehículos para el traslado del personal. Era un referente y un símbolo de confianza, un albergue cuya cúpula plateada (años más tarde verde) y paredes recias han dado la vuelta al mundo como un elemento indiscutible del paisaje de la Hoya de la Mora.

Teníamos muy buenas relaciones con la dirección de la estación esquí (CETURSA) e instalaciones próximas al refugio como el CARD, el Centro de Interpretación del Parque Natural, el GREIM de la Guardia Civil, etc.) que facilitaban los apoyos y la presencia en la estación de esquí.

Se puede decir que los guerrilleros estaban plenamente integrados con el medio y la gente de Sierra Nevada. Su imagen llegó a ser muy familiar entre muchos granadinos que subían a esquiar. Para Sierra Nevada significó mucho su presencia, escribieron una página en la historia de ambos. En la sierra eran como uno más. Su férrea disciplina se reflejaba a la hora de mezclarse con los habitantes de la sierra; lo mismo estaban para un roto que para un descosido. Eran vecinos respetuosos, rescatadores expertos, parroquianos extrovertidos, cuidadores del entorno, trabajadores natos en las pistas y, sobre todo, soldados con una amplia y especializada formación.

Prestamos ayuda a la población civil en accidentes o pérdidas en la montaña. Atendimos a numerosas llamadas de socorro civiles y de colaboración para rescates por parte del GREIM de la Guardia Civil de Sierra Nevada.

Me acuerdo de una colaboración con la Guardia Civil en octubre de 1996. Realizando mis cometidos de jefe del núcleo S2/S3 de la PLMM del GOE II, se recibió una solicitud de colaboración por parte de la Guardia Civil para localizar a una pareja de ciudadanos holandeses desaparecidos que al parecer estaban haciendo un recorrido por Sierra Nevada.

Habían encontrado su coche alquilado en las cercanías del refugio Tello cerca de Lanjarón. El día 18 de octubre se había dado la alarma a la Guardia Civil. A primera hora del día 19 las patrullas de rescate de la Benemérita habían iniciado el rastreo desde el río Lanjarón y otra desde el pico del Caballo que había sido desplazada en helicóptero.

Sobre las cuatro y media de la tarde fue localizado el cadáver de la mujer desaparecida junto a una piedra en la zona de la senda que sube de la laguna de las Yeguas hacia el refugio Elorrieta por una patrulla de guerrilleros del destacamento de la Hoya de la Mora, los cuales avisaron a la patrulla del GREIM que subía desde el río Lanjarón. Dicho cadáver fue trasladado en el helicóptero al Instituto Anatómico Forense de Granada para realizar la autopsia.

Al día siguiente se reanudaron las labores la búsqueda del marido de la holandesa, incorporándose al completo la COE 22 que durante varias jornadas realizó el rastreo. Durante las cuales un teniente se resbaló por una placa de hielo y se rompió una pierna. No se pudo localizar a esta persona holandesa. Justo un mes después nos informó el GREIM que apareció el cuerpo sin vida del hombre por la zona del río Lanjarón, ¡en la otra vertiente de la Sierra! Esto nos indica que se debieron separar, a lo mejor por un accidente del hombre y que la mujer fuese a pedir auxilio a Pradollano y a lo largo del sendero murió congelada.

Dadas las características de Sierra Nevada y la necesidad de disponer de personal que conociera perfectamente dicha zona y pudiese ser empleado en determinadas circunstancias con seguridad y eficacia en 1989 el MR Sur ordenó al GOE II como su misión fundamental: “Conocer y actuar en la zona de Sierra Nevada como terreno de su especial responsabilidad, con independencia de la guarnición del refugio de la Hoya de la Mora, en el cual permanecerá de forma continua, como mínimo un pelotón al mando de un suboficial o cabo 1º, siendo relevado el conjunto periódicamente. A dicho fin será programada la Instrucción del conjunto del GOE II”. Desde entonces siempre existió un destacamento de OE en el refugio, o incluso desde 1993 a 1998, un pelotón OE especialistas en montaña, bajo las órdenes del entonces subteniente D. Manuel Romero Guindos.

Ya en el mes de diciembre, iniciábamos una fase de formación básica de técnica de esquí alpino. Al mismo tiempo, se realizaba una fase de perfeccionamiento para los cuadros de mando. Estas clases eran impartidas por profesores de la Escuela Española de Esquí de Sierra Nevada, una muestra de las excelentes relaciones que mantenía el GOE II en la estación de esquí, sobre todo, con CETURSA, la empresa pública que la dirigía.

En el mes de enero seguíamos con la fase de nieve tradicional realizando técnica de esquí, recorridos de travesía diarios desde el refugio Capitán Cobo a las pistas y regreso, construcción de refugios en nieve normalmente por la zona de los Lagunillos de la Virgen.

Me acuerdo de una anécdota que vivimos en esta fase. Hubo una espectacular nevada en Sierra Nevada. Justo delante de la puerta del refugio había más de ¡un metro de nieve!

Decidimos que la práctica de construcción de iglús la podíamos realizar justo enfrente del refugio, en la explanada que está limitada por la curva que hace la carretera de la Sierra. Por lo menos se construyeron nueve o diez iglús muy cerca unos de otros. En los días siguientes, por las tardes, más de un guerrillero debió continuar perfeccionando los iglús, incluso realizando túneles de unión entre los iglús.

El “problema” nos surgió cuando llegó el fin de semana con muy buen tiempo. A la Hoya de la Mora subieron miles de personas, sobre todo, muchas familias con niños. Al descubrir los iglús, estos se recorrido por los iglús jugando y disfrutando durante toda la mañana. Empezó a acumularse tanta gente que empezaron las discusiones por colarse entre los niños y no tan niños. Un grupo de madres vinieron al refugio a pedir ayuda. Tuvimos que poner a más de un guerrillero de control por los iglús… y se terminó el “problema”.

En otra ocasión, al finalizar una fase de nieve, el autobús y camiones que iban a subir a la Hoya de la Mora para recoger a toda la COE 22, no podían subir debido a la fuerte ventisca y a la gran cantidad de nieve que había en la carretera. Nos avisaron desde el refugio General Oñate, conocido como Las Sabinas, de que nos esperarían allí. Así que toda la COE 22 salimos esquiando por la carretera hasta llegar a su encuentro. Semanas más tarde seguía habiendo mucha nieve y en una marcha con toda la compañía pudimos bajar esquiando por la carretera antigua de Sierra Nevada hasta el Centro de Visitantes del Parque Natural El Dornajo.

También usábamos mucho el refugio Félix Méndez, a más de 3 000 metros de altitud, perteneciente a la Federación Andaluza de Montaña (en 1995 fue demolido y se construyó otro denominado refugio Poqueira a 2 500 metros de altitud). Estaba ubicado en la zona conocida como circo de Río Seco, muy próximo a la laguna de Río Seco. Su guarda era Gerardo Alonso (q.e.p.d.), gran montañero y amigo del que aprendí mucho sobre Sierra Nevada. Como agradecimiento por el uso que hacíamos de sus instalaciones, en verano el GOE enviaba un camión lleno de leña para el refugio.

Acceder en invierno a este refugio era muy difícil. Requería buen dominio en el uso de piolet y crampones, así como buena técnica en esquí de travesía. Para llegar a él, había que pasar por el collado de la Carihuela y por el peligroso paso de los Machos donde se acumulaba mucha nieve y, en muchas ocasiones, con nieve muy dura e, incluso, con placas de hielo.

Muy cerca de este refugio hacíamos prácticas de escalada con los crampones en los espectaculares Raspones de Río Seco. Otro paraje espectacular donde hacíamos vivac usando la tienda Aneto o construyendo refugios en nieve era el valle de Siete Lagunas entre el pico Alcazaba y el Mulhacén.

En un sendero paralelo al río Mulhacén, que se utilizaba con frecuencia, y que pasa por la ladera oeste del Mulhacén, se encuentra el paraje Paso de los Franceses. Conocido por este nombre desde que en febrero de 1989 un alud sepultó a seis montañeros franceses. En el rescate de los cuerpos participó el GOE II durante muchos días. Fue tal la cantidad de nieve caída en el alud que se requirió el uso de dos máquinas quitanieves de la estación de esquí. Una de las cuales ha sido restaurada recientemente y situada en la glorieta de acceso a Pradollano. Por estos trabajos de búsqueda y rescate al GOE II le fue concedida la medalla de oro de Protección Civil.

Entre febrero y marzo se realizaban los apoyos a las diferentes pruebas internacionales que se celebraban cada año como la Copa del Mundo 93, 94 y campeonatos del mundo 1995-96. Asistimos a muchas reuniones de trabajo y coordinación con el Comité de Competición de dichas pruebas.

Se nos asignó la responsabilidad del balizaje, preparación de pistas de las diferentes pruebas (descenso, gigante, eslalon, etc.) y de la instalación de las diferentes redes de seguridad que se colocaban a lo largo de los diferentes recorridos. Para realizar correctamente estos apoyos todo el personal de la COE ya tenía que saber esquiar y manejarse muy bien con los crampones. Con el fin de conocer el procedimiento de preparación de la nieve para estos trabajos de balizaje, nos enviaron a varios mandos del GOE, en comisión de servicio, con una delegación de la estación de esquí (CETURSA) como observadores a varias pruebas de la Copa del Mundo de Esquí Alpino en los Alpes franceses (Tignes y Val d´Isere) en 1993; EE. UU. (Vail, Aspen, Beaver Creek) y Canadá (Whistler) en 1994.

La nieve tiene en Sierra Nevada características especiales y distintas de otras montañas. El objetivo de esta puesta a punto de la nieve era conseguir que estuviese muy dura durante la competición. En primer lugar, se abría las pistas con las cadenas de las máquinas; luego se echaba agua, como si se regase; se fresaba con las máquinas y se pisaba a pie y, por último, se organizaban equipos con los mejores esquiadores de la unidad para hacer el pisado y derrapaje con esquís y así, al final, se conseguía una nieve muy dura. Por ello, era fundamental usar los crampones por las pistas durante muchos de los trabajos de balizaje e instalación de las redes de seguridad.

En varias ocasiones, una vez que se tenían instaladas los casi 20 km de redes de seguridad era necesario desenterrar todas las redes, pues habían caído un metro de nieve sobre ellas.

Hay que destacar también que en las Copas y Campeonatos del Mundo se trabajó en coordinación con la BOEL. Antes de amanecer ya estábamos desayunando en el restaurante de la Estación. Había un equipo de guerrilleros que recogía la comida y bebida y la iba distribuyendo a los diferentes grupos de trabajo por las pistas.

Durante las semanas que duraba el apoyo a las competiciones, CETURSA nos proporcionaba el alojamiento (en hoteles y apartamentos) y la comida. En el año 1993 estuvimos alojados en el Parador Nacional que había en la Hoya de la Mora muy cerca del refugio militar Capitán Cobo que en aquellos años tenía muchas deficiencias y no estaba acondicionado para albergar a toda la COE.

Gracias a estos apoyos, todos los forfaits que necesitó el GOE siempre fueron gratuitos. Y, a través del GOE, se les conseguía también sin coste a las unidades hermanas que venían a esquiar a Sierra Nevada como la BOEL, Guardia Real, UALOG 22, BHELMA IV, etc.

De aquella época me acuerdo de una anécdota sobre la climatología especial que nos podemos encontrar en Sierra Nevada. Estábamos realizando la fase de nieve en el refugio Capitán Cobo. En esa época no había teléfono en el refugio, así que por la tarde eran muchos los guerrilleros que, en el rato de descanso, se acercaban al Albergue Universitario o al Parador Nacional para llamar por teléfono y tomar una cerveza. Una noche el oficial de servicio, a la hora de la cena me dio novedades de que ¡faltaban dos guerrilleros! Me dijo que había enviado en su busca a varios guerrilleros al Parador Nacional y al Albergue Universitario pero allí no se encontraban. Menos mal que en el refugio teníamos una emisora de radio que enlazaba periódicamente con la emisora de radio (Borreguiles) de los Pisters (servicio de socorro y seguridad) de la estación de esquí.

Nos avisaron que habían aparecido por allí los dos guerrilleros perdidos. Los trajeron en las motos de nieve. Debido a la fuerte ventisca y niebla, característica de Sierra Nevada, los dos guerrilleros habían pasado por la misma puerta del refugio sin poder identificarlo y así pasaron de largo y caminando muy encorvados por el fuerte viento llegaron por fin a distinguir una luz que era la de la estación esquí en Borreguiles. Sufrieron el efecto white out muy común en Sierra Nevada. Las referencias se pierden y la línea del horizonte deja de ser visible fundiéndose el cielo con el blanco de la nieve y la niebla, por lo que la desorientación es completa.

Otra anécdota sobre una operación especial, en el año 1995 había caído poca nieve en Sierra Nevada, por lo que Cetursa tenía que producirla con sus cañones de nieve, pero había poca agua en las balsas. Una noche me llamó el director de montaña de Cetursa solicitando un apoyo especial. Como no tenían agua en las balsas había que cogerla de la laguna de Las Yeguas. Me pedía tender muchos metros de una manguera especial desde las pistas hasta la laguna. Se requería discreción por lo que hubo que hacerlo de noche y, por supuesto, con crampones al estar todo el terreno helado.

La Integral de Sierra Nevada

Una vez acabado el apoyo a las competiciones de esquí, se realizaba la vida y movimiento por la alta montaña de Sierra Nevada; la actividad estrella era la famosa Integral de Sierra Nevada que consiste en realizar el mayor número posible de picos de tres mil metros.

Otra extraordinaria actividad, que tuvimos la suerte de realizar, fue contar para la vida y movimiento invernal con el apoyo de los helicópteros Superpuma de la base del Copero en Sevilla (creo recordar del BHELMA IV). El helicóptero llevaba a las patrullas de un punto a otro (cumbre o refugio) para iniciar un movimiento o para establecer un depósito de comida para cuando pasara por allí la COE al completo.

Recuerdo una anécdota sobre esto. Uno de los depósitos enterrados en nieve se hizo con cajas de madera de munición. Dentro se colocó en bolsas de plástico: embutido, grandes hogazas de pan y latas de raciones de campaña. Cuando pasó la COE haciendo la Integral al desenterrar las cajas de la nieve nos encontramos la madera ¡bastante mordisqueada por los zorros! Menos mal que no consiguieron llegar a su interior.

Sierra Nevada Estival

En los meses de mayo, junio, septiembre y octubre se realizaban muchas actividades por la sierra como las marchas por la famosa vereda de la Estrella, senda que discurre paralela a los río Genil y Guarnón hasta la confluencia de los río Valdeinfierno y Valdecasillas, muy cerca del refugio natural de Cueva Secreta, en la cara norte del Mulhacén.

Plato fuerte era la Integral de verano en cuatro jornadas; la iniciábamos pernoctando en el puerto de la Ragua (límite con la provincia de Almería), a 2 000 metros de altitud. Se vivaqueaba en el Collado del Puerto (2 617 metros de altitud) muy cerca del cerro del Gallo (2 912 m), en el collado de Vacares (2 888 m), refugio Félix Méndez y refugio Capitán Cobo. La etapa reina era desde la laguna de Vacares se ascendía a la Alcazaba (3 369 m), se pasaba por el Colaero hasta la laguna Altera (paraje de Siete Lagunas) y desde aquí se ascendía al Mulhacén (3 479 m) por su cara este, se descendía por su cara oeste pasando por la laguna de la Caldera hasta llegar al refugio Félix Méndez.

Un terreno extremo ideal para aplicar los conocimientos y destrezas adquiridas en fases anteriores como la de endurecimiento y escalada era el descenso de barrancos como los del río Dúrcal (fuimos los primeros en abrirlo) en Sierra Nevada, Chortales y barranco de las Chorreras en la cabecera del río Verde en la sierra de la Almijara. Descensos que llegamos a realizar tanto de día como de noche.

Otra actividad espectacular que realicé por Sierra Nevada estival fue la inmersión con buceadores del GOE II en la laguna de la Caldera a 3 000 metros de altitud. Nuestro propósito fue limpiarla de los restos de basura que se había ido acumulando debido al poco cuidado del entorno de muchos montañeros a su paso por este espectacular paraje. Se recogieron dos sacos completamente llenos de basura. Dimos cuenta de ello a la dirección del Parque Nacional.

Colaboración con la FCAFD (Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte)

Otra de las actividades de colaboración muy singular que hacíamos en el GOE II fue con la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de Granada. Llegamos a dirigir e impartir cuatro cursos de supervivencia entre 1994 y 1997 a los alumnos de cuarto curso matriculados en la asignatura “Actividades en la Naturaleza”.

Por curso se solían dar cinco conferencias teóricas y siete días completos de prácticas entre el paraje de Arroyo Montero en la sierra de Cazorla y la Hoya de la Mora, donde se realizaba las prácticas de construcción de refugios en nieve.

Para estos alumnos, las prácticas de supervivencia suponían una de las vivencias más impactantes de sus vidas según nos lo siguen testimoniando. Actividades como marchas bajo la lluvia, encender fuegos, construcción de hornos para ahumar alimentos, elaboración del pan, identificar plantas comestibles, construcción de refugios improvisados, estanqueizar el equipo, cruce de cursos de agua, orientación nocturna, compartir alimento, ayudar al compañero, etc. Experiencias que les permitieron conocerse mejor y entender cómo afrontar situaciones límite; reflexionando, evaluando y adaptándose a las circunstancias.

Varios compañeros del GOE redactamos un “Manual Básico de Supervivencia” para donarlo a la Facultad cuyo decano nos lo agradeció, reconociendo que era de gran interés y utilidad para el Centro, pasando a formar parte de su biblioteca.

Como contrapartida a estos apoyos la Facultad nos dejaba gratuitamente el uso de la piscina. Así antes de hacer la fase de agua en San Juan de los Terreros (Almería). Las COE pasaban una semana por la piscina de la Facultad (que estaba muy cerca del cuartel del GOE). De esta manera podíamos ver qué nivel de soltura acuática tenían los guerrilleros y seleccionar adecuadamente a los más aptos para iniciarlos en el buceo autónomo. Como anécdota puedo comentar que, gracias a la piscina, pude descubrir a más de un guerrillero que ¡no sabía nadar! pero que, al final del verano, ya había aprendido.

En 1997 se dio carácter oficial a esta colaboración firmando un acuerdo de colaboración entre el GOE II y la FCAFD con el visto bueno del Mando Regional Sur.

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