Rescate de montañeros franceses tras un alud en Sierra Nevada febrero de 1989

Coronel Juan Miguel Liñán Macías

Teniente fundador del GOE II. Antiguo teniente en COE 92 (Málaga)

“El día 12 de febrero de 1989, siete montañeros de nacionalidad francesa fueron sorprendidos por una avalancha de nieve en la zona sur del Mulhacén (Sierra Nevada). Como consecuencia de esta, seis de ellos quedan sepultados y una sétima persona consigue llegar al refugio de Félix Méndez desde donde pide ayuda”.

Con este texto comenzaba en el historial del GOE II Santa Fe el relato de los hechos donde, horas después, comenzaba a casi tres mil metros de altura el rescate de los montañeros sepultados en la falda suroeste del pico más alto de la península Ibérica.

Se trataba de un grupo de siete excursionistas, de entre 68 y 41 años, experimentados y habituados a las condiciones cambiantes de la montaña y miembros del Club Alpin Français de la ciudad costera francesa de Cannes. Habían partido desde la población de Bubión, donde se alojaban, a la de Trevélez, en las Alpujarras granadinas. Desde allí, pretendían acceder al Mulhacén pasando por las cercanías del refugio de Félix Méndez.

Tras un intento de ascensión obstaculizada por la gran cantidad de nieve, según contó posteriormente la única superviviente, quien era la más joven de la expedición, decidieron regresar al punto de partida. En el trayecto fueron sorprendidos y atrapados por un gran alud de nieve al transitar sobre la superficie de una antigua y deteriorada pista que discurre por la cintura del Mulhacén. La montañera, aunque golpeada por la nieve de la avalancha, salvó la vida al quedarse retrasada del grupo. Tras buscar sin éxito a sus compañeros sepultados, se dirigió al refugio Félix Méndez donde logró informar por radio de lo sucedido. Eran las 8 de la tarde del domingo 12 de febrero. El alud se había iniciado en un punto a 300 metros por encima de la ruta.

Tras conocerse la magnitud de lo ocurrido, la autoridad civil provincial solicitó apoyo al gobernador militar de Granada y, una vez aprobado por el mando, se ordenó en la mañana del día 13 la movilización y posterior envío de un destacamento del GOE para que se trasladase a la zona siniestrada a fin de participar en las labores de búsqueda y recuperación de las personas afectadas.

Además del GOE, la autoridad militar dispuso para la operación de un helicóptero Súper Puma del Batallón de Helicópteros II (BHEL II) de Sevilla que utilizaba, para sus vuelos, la base del Ejército del Aire en Armilla y de varios oficiales del Escalón Médico Avanzado del hospital militar de la misma ciudad, que se ubicó en Pradollano en previsión de encontrar personas con vida víctimas del alud. Como medio aéreo la Guardia Civil también proporcionó un helicóptero ligero, del tipo BO-105.

El capitán general de la Región Sur designó al comandante jefe del GOE, comandante Ricardo Castillo Algar, como jefe del componente del Ejército de Tierra en la misión en la zona de catástrofe, bajo dependencia directa del general gobernador militar de Granada. En la misma decisión, denominó Grupo Mulhacén al que sería grupo operativo de búsqueda. 

Este, tras pertrecharse de todo lo necesario para el movimiento y vida en alta montaña, fue transportado por el helicóptero Súper Puma el mismo día 13. El Grupo Mulhacén, bajo mi mando como capitán, se completaba con un teniente, tres sargentos, un cabo primero y 12 cabos y guerrilleros de la COE 21. A lo largo de los días se fueron incorporando otras escuadras.

Entre el material transportado figuraba un completo conjunto de material militar y de montaña: esquís, crampones, raquetas, cuerdas, pieles de foca, sondas de alud. Además, se dispuso de una carga de alimentos en forma de raciones de previsión y agua para varios días, pues se pretendía que el Grupo Mulhacén tuviese sobre el terreno los recursos necesarios para dar sostenibilidad al esfuerzo de rescate que se preveía intenso. 

Para no obstaculizar con el ruido del helicóptero la labor de los perros de búsqueda de la Guardia Civil, ya presente, el grupo desembarcó en las cercanías del refugio de Félix Méndez y recorrió el trayecto de varios kilómetros por sus propios medios hasta la zona de la avalancha. Inmediatamente se puso a trabajar.

La esperanza de encontrar supervivientes desapareció rápido. Ese día, los perros localizaron cuatro cuerpos sin vida enterrados a una media de tres metros de profundidad.

Por la tarde, el comandante del GOE dispuso que el refugio Félix Méndez fuese ocupado por el Grupo Mulhacén para dar continuidad a la misión y como punto de apoyo a esta.

Como queda recogido en el Historial del GOE, “En los días 13, 14 y 15 de febrero se llevó a cabo una búsqueda agotadora de los cuerpos restantes en cooperación con el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil y elementos civiles voluntarios, algunos bomberos y miembros de Protección Civil, mediante sondas de alud y palas de nieve”.

Las condiciones meteorológica fueron, esos días, muy variables, sufriendo el grupo fases de mucho frío, pero también de sol abrasador, estas especialmente al mediodía. Este contraste en las temperaturas se sumaba al enorme esfuerzo desarrollado por el personal al excavar, a base del uso de palas, de largas zanjas en la nieve de tres o cuatro metros de profundidad paralelas entre sí a una distancia de metro y medio. Todo ello supuso un gran cansancio para todos. La zona afectada era muy extensa: el frente del alud alcanzaba más de 200 metros siendo su longitud de más de 500.

El levantamiento de zanjas es un procedimiento estándar básico para descubrir cuerpos sepultados, alternativo al uso de sondas y detectores de metales.

El día 17 de febrero se incorporaron a la búsqueda dos máquinas quitanieves de la empresa CETURSA pilotadas por voluntarios desde la estación de esquí de Pradollano. Su llegada supuso una gran ayuda a la hora de remover la nieve, lodo y piedras que había inundado la zona del siniestro. El día 18 se descubrió el cuerpo de un quinto montañero, a tres metros de profundidad. Solo faltaba recuperar un cuerpo.

Se mantuvo el esfuerzo durante nueve días. El 21 de febrero, tras cambiar bruscamente las condiciones meteorológicas, la autoridad civil provincial decidió suspender la búsqueda del único montañero desaparecido. El Grupo Mulhacén fue el último en retirarse y lo hizo en una marcha con esquís hasta la estación de Pradollano, cuando ya la situación era muy desfavorable por la aparición de una poderosa ventisca de nieve. 

Durante todo este tiempo el grupo pernoctó en el refugio Félix Méndez, alimentándose de raciones de previsión y fue provisto de agua cada dos días por el helicóptero Súper Puma. 

Desde entonces al tramo donde ocurrió la avalancha se le conoce como el Paso de los Franceses, siendo uno de los que están ya considerados como más peligrosos en Sierra Nevada.

En esta sierra no son muy frecuentes los aludes, pero sí ocurren. Años después, en 2008, otro alud sepultó y acabó con la vida de un experto esquiador y conocedor de la montaña, un bombero de la ciudad de Motril, Granada. Y en 2011, otro alud, como los anteriores también ocurrido en el mes de febrero, sepultaba a un británico, residente en un pueblo granadino, que ascendía la montaña con dos amigos.

Estos sucesos son más comunes en primavera; aunque, como fueron estos casos, surgen en otros periodos de la temporada invernal. Una de las causas más comunes se origina por la nieve recién caída, en volumen considerable, y que no llega a asentarse, que se deposita en antiguas placas de hielo. En el caso del grupo francés, según la superviviente, los propios compañeros fueron los causantes del alud, al caminar uno detrás de otro con nieve hasta la rodilla y romper la continuidad de una cornisa superior de hielo y nieve.

La noticia de la avalancha y sus consecuencias en pérdida de vidas humanas tuvieron un enorme eco en el país vecino y copó los titulares durante días. Tras iniciarse la búsqueda, el cónsul francés en Madrid se desplazó a la Alpujarra para seguir los acontecimientos. Tras los resultados, agradeció públicamente a todos los participantes el gran esfuerzo llevado a cabo. 

La búsqueda del último fallecido se reanudó el 9 de mayo, en una época de deshielo, regresando a zona otro equipo operativo del GOE que permaneció en zona hasta el día 14 del mismo mes.

Finalmente, el día 18 de mayo, aprovechando una elevación en las temperaturas y, por tanto, una aceleración del fenómeno del deshielo, un tercer equipo operativo reanudó la exploración, encontrando el mismo día el cuerpo del último francés desaparecido.

Con el traslado del cuerpo a Capileira, el GOE II completó con éxito la misión encomendada. 

Imposición de la medalla de mérito de Protección Civil al GOE II

En fecha 26 de abril de 1991, durante la celebración de la Jura de Bandera del personal del GOE, se procedió por parte del Excmo. Sr. gobernador civil de Granada, a la imposición de la Medalla de Mérito de Protección Civil al GOE II Santa Fe por su actuación en el rescate de los de seis montañeros franceses fallecidos en Sierra Nevada. La condecoración se impuso al guion de la Unidad.

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