Los nuevos conocimientos en UOE: Las PRP, Primeros cursos en escuelas internacionales de la OTAN

Coronel Francisco Ruiz de Pascual Núñez de Arenas

Antes de desarrollar el tema del título, habría que recordar un poco de historia, relativamente próxima en el tiempo sobre el ingreso de España en la OTAN. España ingresó en la OTAN el 30 de mayo de 1982, convirtiéndose en el 16 miembro de pleno derecho, pero sin incorporarse a la estructura militar integrada, de la que formará parte en 1997.

En octubre de 1982 el PSOE de Felipe González ganó las elecciones generales y su objetivo era sacar a España de la OTAN, según su programa electoral. Esto no ocurrió como consecuencia de un referéndum celebrado el 12 de marzo de 1986.

Es por tanto, en este momento anti OTAN de principios del año 1984 donde voy a situar el acontecimiento de que tres tenientes y un sargento del Grupo de Operaciones Especiales I (GOE I) fuimos llamados a la PLMM para comunicarnos que habíamos sido elegidos por nuestros jefes para hacer un curso en Alemania Federal, recordando que la actual Alemania, en aquella época, seguía dividida en dos (República Federal y República Democrática) y que la Guerra Fría entre los dos bloques, OTAN y Pacto de Varsovia se vivía y se sentía en los países pertenecientes a la OTAN.

En el GOE I había un número importante de tenientes y sargentos que podían haber ido a este primer curso en el extranjero, pues el nivel de competencia era muy alto. El filtro más importante fue que nosotros teníamos el nivel “balbucea” de inglés; es decir, procedíamos de nuestras academias militares de haber estudiado ese idioma, aunque a un nivel muy básico, propio de aquella época, donde además el idioma francés estudiado en colegios y academias era el idioma por excelencia.

Una vez fuimos designados, lo mejor era un baño intensivo de inglés en la escuela de idiomas de la Capitanía General, lo cual nos vino muy bien al profundizar en términos militares usados en los textos que íbamos a usar.

El motivo por el que se hizo este curso fue el de tener un mínimo de conocimiento de un nuevo concepto no usado por nuestras compañías de operaciones especiales, como son las Patrullas de Reconocimiento de Largo Alcance o Patrullas de Reconocimiento en Profundidad (PRP) en los países de la OTAN, ya que en unos meses el GOE I iba a participar con cuatro patrullas en los ejercicios Pegasus 84 que se desarrollarían en Bélgica en el mes de junio.

Recibida la documentación del contenido del curso, todo indicaba que se basaba en adquirir conocimientos del material militar de todo tipo, usado por las unidades pertenecientes a los países del Pacto de Varsovia, tanto terrestre como aéreo, para que las patrullas infiltradas en territorio enemigo informasen a sus bases de lo que veían desde sus puestos de observación.

Por tanto sabíamos a qué íbamos y que el material y uniformidad serían proporcionados por la escuela internacional de la OTAN.

¿Dónde está la Escuela  Internacional de Largo Alcance?

Qué fácil es ahora saber dónde está una ciudad con Google Maps, Wikipedia y múltiples consultas informáticas.

Sabíamos por el documento recibido, que debíamos ir a la ciudad de Weingarten (Alemania Federal) donde se encontraba la Escuela Internacional de Largo Alcance. Esta ciudad se encuentra muy cerca del lago Constanza, por lo que está al sureste de Alemania, cerca de Suiza y Francia.

Esta Escuela se ideó en 1974 para formar a las patrullas de largo alcance en una doctrina común OTAN, estableciéndose en la ciudad de Weingarten en 1980 con sus países fundadores, con el objetivo de crear unidades pequeñas para la obtención de información en territorio enemigo.

El día anterior al inicio del curso (26 de febrero de 1984) nos pusimos los cuatro rumbo a nuestra ciudad ya mencionada con algo más de equipaje del que nos habían comunicado en la documentación recibida, pues siempre es mejor que sobre a que falte, sobre todo si vamos a un lugar desconocido (instinto de supervivencia).

Salimos del aeropuerto de Madrid hacia Múnich y en tren hasta las proximidades de Weingarten, donde cogimos un taxi hasta la escuela. Allí no había comité de recepción, ni banda de música para recibir a los cuatro españoles, ya que entre otras cosas era domingo, y esta escuela realizaba múltiples cursos internacionales durante todo el año, por lo que preguntando llegamos a una camareta espartana, que iba a ser nuestra zona de confort y descanso durante todo el curso. Por cierto el suelo estaba totalmente cubierto de nieve, excepto las calles para facilitar el tránsito de vehículos.

Con inquietud dormimos pensando en el inicio del día siguiente y, sobre todo, si nuestro inglés iba a ser suficiente para entender y entendernos con estos colegas.

Comienza el Curso de Patrullas de Largo Alcance

Primer día de curso, primeros incidentes. Como la documentación recibida del supuesto curso a realizar la aportaba yo por ser el más antiguo y especificaba presentación de paisano pues íbamos a recibir el material de vestuario, nos presentamos con nuestros abrigos, zapatos, jerséis, con un frío que pelaba a eso de las 07:30 y preguntando por la clase donde se impartía el curso de conocimiento del material del Pacto de Varsovia, aparecimos en una clase repleta de alumnos, todos vestidos de uniforme de instrucción. “¡Algo pasa aquí, Spain is different!”. No obstante nadie nos decía nada y ocupamos cuatro sillas. La clase estaba llena de fotos de carros de combate, piezas de artillería, vehículos de Ingenieros, aviones, etc. pertenecientes a las unidades del Pacto de Varsovia, pero sobre todo pertenecientes a la Unión Soviética.

Apareció un oficial americano y comenzó dando la bienvenida al curso sin fijarse que cuatro íbamos vestidos de “espías” y además españoles.

No tardó ni cinco minutos en abrirse la puerta del aula, donde estábamos disfrutando de una primera explicación y con un calor en el aula tirando a derroche, en contraste con el frío exterior, cuando un gigante alemán pregunta por cuatro españoles perdidos. No había duda, éramos nosotros. Nos pusimos en pie y a la voz de “follow me (sígueme)” nos comunicó que habíamos equivocado el aula y el curso.

Llegamos al exterior del edificio sobre un suelo de nieve helada y allí había un grupo formado de unos 30 individuos, mirándonos de forma poco amistosa ya que éramos los culpables de estar helados de frío.

La foto era para salir corriendo a España, pues estaban de uniforme de instrucción con botas y camiseta de manga corta. Un oficial alemán se dirigió a mí como más antiguo y nos comunicó que ya nos darían detalles del curso al que estábamos inscritos, pero que teníamos 10 minutos para cambiarnos según estábamos viendo al grupo formado y con cara de os vamos a correr a gorrazos (recordaba algo al curso de OE).

Nos sobraron 5 minutos y gracias al instinto de supervivencia, antes mencionado, los cuatro decidimos en España echar un uniforme de instrucción completo, estando delante del oficial alemán y el grupo que seguía formado.

La primera prueba del curso era un cross de 8 kilómetros con botas y por terreno que en algún momento del año sería camino boscoso, pero que solo había nieve durante todo el recorrido. Claramente aquí pasaba algo raro, ya que nosotros íbamos a aprender en aula calentita el material del Pacto de Varsovia, así como procedimientos de movimientos de grandes unidades enemigas. El curso de OE en Jaca estaba muy reciente y basta que un profesor te diga corre o vuela, que tú lo haces.

Cuando nos tocó la salida de la citada prueba de cross, nos pusimos a correr cuatro “bichos de la ganadería” del Tcol. Muñoz Manero (nuestro jefe del GOE) llegando los cuatro primeros, por lo que ya el primer día dejamos constancia de nuestra forma física, a pesar de pertenecer a un país cálido.

Siguiente contrariedad: las botas y el uniforme estaban calados, por lo que a continuación y después de “en 15 minutos formados delante del aula” teníamos que descubrir dónde nos iban a entregar los uniformes y material que describía las condiciones del curso que nuestra documentación especificaba.

¡Muy fácil! No había tal material para nosotros. Las condiciones del curso de mi documentación eran para el curso 1983 y era para el curso realizado en el aula, no operativo, como en el que sí estábamos inscritos en 1984, pues se trataba del Curso de Patrullas de Largo Alcance, de cuatro semanas de duración.

Con los pies mojados, entramos en el aula donde un suboficial americano nos empieza a explicar en un idioma que parecía inglés, pues cada tres palabras repetía un “ok” y a una velocidad diabólica, los objetivos del curso. Afortunadamente lo proyectaba en la pantalla y nosotros copiando sin desperdiciar detalle. Así pudimos saber lo que se nos avecinaba durante las cuatro próximas semanas:

-Infiltraciones y exfiltraciones

-Conocimiento del material del Pacto de Varsovia.

-Saltos paracaidistas

-Puestos de observación (picar y construir un observatorio de larga duración).

-Táctica de Patrullas de Largo Alcance.

-Posibilidad de intervenir como patrullas de combate.

-Conocimiento y práctica de material para cruzar ríos y lagos (uniforme estanco en el lago Constanza).

No pretendo en este artículo desmenuzar día a día nuestra experiencia alemana de alumnos en la Escuela Patrullas de Largo Alcance, aunque ya he comentado la similitud con nuestra fase de combate de nuestro Curso de OE de forma mucho más suave, respecto a nuestro curso. Además nuestra experiencia de mandos en las diferentes COE de destino dejó constancia de que lo que íbamos a aprender como novedad sería el conocimiento del material del Pacto de Varsovia que en nuestros cursos aún no se daba como materia de enseñanza.

La actividad comenzaba muy temprano, alrededor de las 06:30 pues amanecía muy pronto. Se desayunaba y al aula o al campo. Comida a las 12:00 (otra contrariedad para nuestros estómagos). A las 14:00 sesión de tarde de combate y a las 17:00 cena, para posteriormente instrucción nocturna que solía finalizar sobre las 22:00.

Aquí aparece un nuevo problema humano y es que a esa hora nos moríamos de hambre, solo los españoles, pues los demás preferían descansar a comer algo. La solución quijotesca fue hacernos amigos del responsable de la cantina que aunque cerrada nos hacía unos huevos revueltos y eso hacía más llevadero el poder conciliar el sueño.

Como ejercicio más significativo cabe destacar el ejercicio final. Este comenzaba con una infiltración en helicóptero modelo Chinook y, a continuación, un salto paracaidista con equipo y armamento sobre bosque nevado, infiltración de varios días utilizando raquetas de nieve, llegada a la zona de observación y construcción de un observatorio para cuatro personas de la patrulla, para completar la misión principal de una patrulla como es el envío de información durante varios días, finalizando con una exfiltración usando de nuevo las raquetas de nieve hasta el punto de recogida donde los helicópteros cumplían la misión de exfiltración hasta territorio propio.

Haciendo hincapié en la misión de información de las patrullas, una vez ocupado el puesto de observación, consistía en transmitir por radio HF al puesto de mando del ejercicio (Estado Mayor en una gran unidad) los vehículos que pasaban con un número escrito en su lateral, que a su vez correspondía con un sobre que la patrulla tenía y que en su interior contenía fotografías del material del Pacto de Varsovia.

Esta información de las patrullas las analizaba el Puesto de Mando o Estado Mayor del que dependían las Patrullas de Largo Alcance y deducían a qué gran unidad enemiga correspondía y, por tanto, qué posibles movimientos tácticos o estratégicos se disponía a hacer el enemigo.

Esto que ahora está muy consolidado, en esos comienzos de los años 80 fue muy novedoso y, a su vez, mostraba un nuevo camino de la operatividad de nuestras unidades de operaciones especiales. Era una adaptación de la idea fundamental de la antigua guerrilla a un uso más estratégico de obtención de información, sin menospreciar el posible uso del combate de nuestras  pequeñas patrullas.

Finalización del curso

Todo llega a su fin y esas cuatro semanas muy intensas también. Los alrededor de 30 alumnos del curso, entre oficiales y suboficiales de países pertenecientes a la OTAN, como alemanes, ingleses, belgas, holandeses, griegos, portugueses y otros, formamos y nos dieron nuestros merecidos diplomas de los dos cursos (dos semanas cada uno) y al final del acto se entregó el diploma al mejor alumno. Con orgullo y modestia al mismo tiempo, cuando el jefe del curso intentó pronunciar mi nombre y mis apellidos fue todo un honor que compartí con mis otros tres compañeros, puesto que el mérito era al trabajo colectivo de la patrulla española del GOE I al completo.

Gracias mis queridos Paco, Manolo y Pedro.

 

Schinderhannes 1984

Unos meses más tarde, finalizado el Curso de Patrullas de Largo Alcance, en el mes de mayo de 1984 (del 6 al 18) el GOE I me designó en  una comisión de servicio para ser agregado y convivir con una de las tres Compañías de Largo Alcance (Fernspähkompanie 300) en su despliegue en la frontera con la República Democrática Alemana. Cada una de estas compañías estaba integrada dentro de un cuerpo de ejército, a los cuales proporcionaban la información requerida dentro del interior del despliegue enemigo. El objetivo principal de mi comisión era participar como observador en otra de las grandes maniobras que las unidades de PRP desarrollaban en el seno de la OTAN, las Schinderhannes 1984, recordando que al mes siguiente en junio el GOE I participaría en los Ejercicios Pegasus 1984.

Durante el desarrollo del ejercicio donde participaban un gran número de países pertenecientes a la OTAN, me infiltré con una patrulla alemana, previo salto paracaidista y posterior marcha de aproximación hacia el punto de observación asignado. Allí se observó permanentemente el eje de comunicaciones asignado, por donde pasaba el enemigo (camiones con un número), que a su vez se identificaba con el sobre numerado donde contenían la información del Pacto de Varsovia, según lo aprendido en el curso de LRRP.

También tuve la oportunidad de visitar con detalle el puesto de mando del que dependían las patrullas y en el informe final que aporté recalcaba lo siguiente:

-El GOE I estaba capacitado para realizar este tipo de ejercicios internacionales, pues la preparación que da nuestro curso de OE y la experiencia profesional en las diferentes COE era sobresaliente.

-Como carencias a mejorar estaba el conocimiento del material del Pacto de Varsovia y a nivel logístico y táctico la mejora sustancial y urgente de los medios de transmisiones, con la creación que ya estaba en marcha de una sección de transmisiones al mando de un teniente de ingenieros diplomado en OE.

Al final del ejercicio se hicieron varios saltos paracaidistas, que con los dados en el curso de LRRP obtuve el diploma paracaidista alemán.

Madrid, a 21 de noviembre de 2023

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