Coronel Joaquín Moreno Molero

Vicepresidente de la FEDA

Fotografías de Octavio Díez Cámara

Publicado en la revista Ejército

Porqué este artículo

Los países con una gran tradición y empleo de sus unidades de operaciones especiales (UOE) en todos los cometidos que marcan las doctrinas de empleo se pueden permitir que no se hable muy abiertamente de sus unidades. En este caso podríamos citar como ejemplo extremo a Gran Bretaña. De otros países de corte occidental, como EEUU y por el mismo motivo, se pueden conseguir más o menos informaciones desde fuentes abiertas. En el caso específico de EE. UU. (del que se puede obtener una gran cantidad de información de fuentes abiertas) cualquier analista debería suponer que, a pesar de tal volumen de información disponible, no deja de ser una pequeñísima parte de todo lo que abarcan las operaciones especiales en este país. Sus más de 70 mil efectivos, desplegados permanentemente en cerca o más de 100 países; su cantidad de programas de investigación y experimentación; sus créditos específicos de adquisiciones para OE; y la existencia de programas clasificados del gobierno bajo los auspicios de la autoridad legal conferida por la conocida como Sección 127e[i][ii](1-2), dan lo suficiente como para poner “en abierto” muchos asuntos sin perjuicio de conservar la necesaria seguridad de los aspectos que al Mando de Operaciones Especiales de EE. UU. (USSOCOM) y su gobierno no le interesa difundir[iii](3).

En España tenemos un ejemplo parecido dentro del Cuerpo de la Guardia Civil con la Unidad de Intervención Especial (UEI). Incluso es más parecido al caso británico. Prácticamente no se difunde nada sobre su preparación, su material y equipo, sus procedimientos, su organización, sus operaciones y su empleo; pero el Ministerio del Interior y el Cuerpo de la Guardia Civil tienen clara su importancia, sus necesidades, su organización y dependencia, y la utilidad de su empleo y de que sean y tengan lo mejor.

No sucede lo mismo en las unidades del Ejército de Tierra (ET); se podría decir incluso en la generalidad de las Fuerzas Armadas (FAS). Parece que en estos casos se recurra a los dichos tan españoles como “que hablen de ti, aunque sea mal” o “si no se habla de ti, no existes”.

Sin embargo, no es el caso de este artículo. No se pretende poner en valor la UOE del ET, el MOE. Sus componentes son los que ponen en valor las OE de nuestro ET cada vez que se requiere su empleo. Y cuando no se requiere, con su preparación, su autoexigencia, su permanente inquietud por mejorar en procedimientos, materiales, organización, etc. Lo que se pretende es hacer una reflexión con la intención de dar un salto verdaderamente cualitativo y cuantitativo en la organización de las operaciones especiales de nuestro ET. Y, como es propio en tiempos de penurias (más habituales de lo deseable) con el mínimo, o nulo, coste económico.

Cualquier mejora de futuro no tiene porqué pasar por disponer de grandes créditos. Pero adaptar eficientemente las organizaciones a lo que se puede requerir de ellas es obligatorio para las instituciones. Con esta premisa, el autor considera que su propuesta sería la verdadera transformación de las OE en el ET.

La doctrina como punto de partida

Las estructuras de OE de la gran mayoría de los países de nuestro entorno siguen prácticamente los mismos conceptos doctrinales que se reflejan en sus doctrinas específicas y conjuntas y que, en buena parte y con ciertas adaptaciones por las características propias de sus ejércitos, se basan en la doctrina aliada conjunta. Por otro lado, e independientemente de esas especificidades nacionales, los países pertenecientes a la OTAN suelen haber ratificado e implementado la doctrina aliada de OE. Todo ello asegura una interoperabilidad que nuestras propias fuerzas de OE han podido comprobar en sus despliegues en los conflictos de Afganistán e Irak.

Basado en lo expuesto, se puede decir que existen ciertas características doctrinales comunes en los ejércitos de nuestro entorno. Sin pretender exhaustividad alguna, se podrían destacar las siguientes:

-El valor y trascendencia estratégica, operacional o táctica de sus objetivos. Esto implica la decisión de su empleo en el nivel capaz de disponer de una visión de conjunto y asumir la responsabilidad de la decisión. Para ello hay que ser consciente de las implicaciones derivadas y tener autoridad para disponer de los apoyos necesarios.

-Las implicaciones derivadas tienen que ver con el grado de riesgo físico y político de las operaciones y pueden producir efectos en lo militar, lo diplomático, lo económico o lo mediático.

-Cuentan con opciones de aproximación directa o indirecta[iv](4). La decisión de su empleo puede estar dirigida a evitar el riesgo de una escalada de la crisis; como respuesta adicional a la respuesta militar; o para atacar centros de gravedad enemigos que sean difíciles de alcanzar con el empleo de acciones convencionales. En ocasiones pueden requerir su empleo en modos encubiertos o secretos.

La cadena de mando y control debe ser única, clara y sencilla; y su empleo desde las primeras fases del conflicto o crisis.

Reflexiones que justifican la necesidad actual de las UOE

Tanto los países de nuestro entorno como distintos estudios destacan que el contexto estratégico y el entorno operativo futuro serán complejos, inestables, con grandes dosis de incertidumbre y una gran relevancia de la información. Estas características coincidentes en distintos estudios y propicias para que se siga desarrollando la amenaza híbrida llevan a determinar que cada vez será más acuciante la necesidad de dotarse de capacidades para afrontar la hybrid warfare.

Por las características de las UOE, algunas de ellas muy resumidas anteriormente, por sus formas de empleo, por la posibilidad de actuar en todo el espectro de las operaciones y, sobre todo, por su capacidad de actuar en la amplia zona gris en la que lo híbrido puede materializarse, se considera que son una de las capacidades ideales para actuar en ambiente de amenaza híbrida. Todo ello, debería llevar a tener en consideración potenciar las UOE; potenciación que quizás no esté al alcance de cualquier ejército. En Ucrania se ha visto la necesidad de triplicar la entidad de sus UOE una vez comenzado el conflicto. Sin embargo, una de las verdades de las OE reza que unas UOE adecuadas no pueden ser creadas después de estados de emergencia, sino antes.

Algunas reflexiones más para los escenarios actuales y futuros serían:

-Los escenarios actuales obligan a las fuerzas a estar preparadas para realizar actividades muy diversas y su mayor parte entre la población y rodeadas de medios de comunicación. Estos escenarios hacen idóneo el empleo de capacidades de OE en los momentos iniciales de las crisis o conflictos, incluso con un empleo mucho más avanzado que permita conocer cuanto antes las posibles características del conflicto, del enemigo, de la población, del entorno, etc., donde se desplegará la masa de fuerzas de combate que deberá generar el resto del ejército.

-Una vez desplegada la fuerza de combate del ejército, las OE pueden seguir manteniendo sus capacidades en beneficio del plan de campaña tanto mediante el empleo de su aproximación directa (acciones contra objetivos de alto valor) como indirecta (mediante acciones de entrenamiento, asesoramiento, apoyo, acompañamiento, etc.).

-La tendencia a reducir las fuerzas terrestres, el estancamiento y envejecimiento de la población e incluso la oposición social como respuesta populista a decisiones de intervención con empleo de fuerzas terrestres en operaciones militares, no puede compensarse únicamente mediante el desarrollo de tecnología en un entorno en el que también se supone la presencia de un enemigo avanzado tecnológicamente. En los últimos años, muchos países están compensando esta pérdida u oposición al empleo de masa/fuerza con la intervención mediante UOE, lo que ha llevado al aumento de unidades y estructuras de OE[v](5).

-La influencia en el entorno es crucial. La narrativa nacional debe prepararse y difundirse desde tiempo de paz como una estrategia de comunicación. La narrativa y la preparación o influencia en el entorno de las campañas/operaciones propiamente dichas, debe gestarse lo antes posible y, para ello, las OE cuentan con capacidades y modos de empleo que lo hacen posible a través de su presencia avanzada.

-La revalorización de los medios de obtención de información tradicionales, principalmente en los momentos iniciales y previos a las crisis, en medio de la población y la importancia de la preparación del terreno, revalorizarán, así mismo, el empleo de las UOE en los primeros estadios y su contribución una vez desplegada la fuerza.

-Las UOE, con sus capacidades, aportan mejoras sustanciales a la eficacia de los fuegos conjuntos como se demuestra en la preparación de determinadas campañas, precisamente por ser las únicas con presencia desde los momentos iniciales o incluso previos y en zonas hostiles, denegadas o de alto riesgo, donde suelen estar desplegados los objetivos a batir.

-Su empleo, por tanto, en operaciones de entrada inicial, e incluso previas la remarcan como una capacidad que requiere el máximo desarrollo.

Vistos los puntos anteriores, prácticamente no habría que cambiar nada del espíritu de las doctrinas de OE, pero sí el aplicarla en el sentido más amplio de lo redactado a la realidad actual y prevista.

Acercándose a la propuesta de cambio organizativo

Los cambios organizativos requieren, entre otras, imaginación para superar esquemas que puedan haber quedado obsoletos y, en su caso, atreverse a romper moldes. Paradójicamente, el verdadero cambio del ET en lo que respecta a OE radicaría en la designación, empleo y dependencia de sus unidades según se describe en las distintas doctrinas específicas o conjuntas, nacionales y aliadas.

El impulso y prioridad asignados por el EME al concepto de Fuerza/Ejército 2035, debe aprovecharse para acometer con decisión y oportunidad algunas innovaciones que, doctrinalmente están consolidadas en países de nuestro entorno, pero no en el ET.

Como se puede analizar de los distintos documentos doctrinales y observar del empleo de OE en las distintas misiones internacionales, las UOE no deberían estar encuadradas orgánicamente dentro de estructuras de fuerzas convencionales, salvo en campañas/operaciones, en el caso de una fuerza conjunta o conjunto combinada (JFC/CJTF[vi](6), por sus siglas en inglés) cuando sea la máxima autoridad militar y las OE actúen en su beneficio.

La responsabilidad del empleo de OE debe establecerse en el máximo nivel que asume la decisión para la consecución de objetivos de gran valor y rendimiento. Ciñéndonos exclusivamente en el ET, esta decisión debería ser establecida en el JEME de manera que se aseguraran, simultáneamente, varios de los principios y características de las OE (decisión al máximo nivel, cadena de mando y control única, clara y sencilla, visión de conjunto, etc.).

Prácticamente ningún país de nuestro entorno encuadra bajo ninguna organización convencional a sus UOE. Al contrario, hay países que han establecido procedimientos para que alguna de sus fuerzas convencionales se integre orgánicamente en las estructuras de OE como Fuerzas Especiales. Son los casos de Italia, Francia, Chile, EE. UU., Gran Bretaña, etc.

La División San Marcial

Ya tenemos prácticamente conformada nuestra propuesta, nuestro Me atrevo. Pequeños cambios pueden suponer grandes retos, adaptación a la realidad y al futuro próximo y aproximación (con nuestras posibilidades como nación y ejército) a lo que están construyendo otros ejércitos occidentales.

La División San Marcial (DSM) se debe convertir en la División de OE del ET. Cambiémosle la denominación de OE, si es preciso por cualquier otro. Aunque las palabras importan podría ser División de “Capacidades Especiales”. Pero lo importante es el concepto.

La actual DSM ya aglutina casi todas las capacidades especiales que cualquier ejército occidental encuadra en su estructura de OE. Nuestras posibilidades nacionales no nos permiten el empleo exclusivo para OE de todas las capacidades que encuadra la actual DSM; por eso, los cometidos como fuerzas convencionales de algunas de sus unidades deben seguir manteniéndose.

De esta forma, las unidades de procedencia convencional se convertirían en unidades de fuerzas especiales (UFE, SF por sus siglas en inglés) y asumirían tres tipos de cometidos:

-convencionales propiamente dichos, actuando encuadradas en organizaciones operativas convencionales.

-como fuerzas especiales, actuando encuadradas en organizaciones operativas de OE y cumpliendo misiones directamente en beneficio de la estructura de OE por su “especialidad y capacidades” inherentes.

-como fuerzas de apoyo a OE, actuando encuadradas en organizaciones operativas de OE y cumpliendo misiones en beneficio directo de una UOE (SOF por sus siglas en inglés).

El Mando de Operaciones Especiales (MOE) seguiría siendo la única unidad de operaciones especiales (UOE-SOF).

Para ello sería necesario adaptar el Mando y CG/EM de la División a las necesidades inherentes como unidad de operaciones (o de capacidades) especiales. Es decir, el Jefe de la DSM y distintos puestos clave de su CG/EM deben tener la mentalidad, experiencia y aptitud de las unidades especiales que la componen (OE, paracaidismo, montaña, AVET, etc.); de manera que puedan asesorar adecuadamente en el empleo de las respectivas unidades

La dependencia orgánica como división de operaciones y capacidades especiales del ET debería ser directa del JEME, al mismo nivel de los mandos que componen la Fuerza y como establecen las doctrinas de empleo de las OE.

Independientemente de la función asesora del jefe de la DSM sobre el JEME en materia de OE, la integración se podría llevar a cabo a través de un Destacamento de Enlace de Operaciones Especiales (doctrina de OE) encuadrado en la DIVOPE del Cuartel General del ET (CGE). Este destacamento de enlace de OE podría tener carácter permanente o temporal.

La División de Operaciones/Capacidades Especiales “San Marcial”

Directamente dependiente del JEME, debe tener capacidad de respuesta a todas las soluciones que el ET pueda aportar a las respuestas militares de las FAS en la especialidad de OE, en el ámbito del ET. Debe ser capaz de coordinar, integrar y facilitar la interoperabilidad, no solo dentro de la propia UOE del ET, sino con el resto de fuerzas especiales (UFE/SF).

Para ello debería asumir las responsabilidades que se exponen a continuación, sin descartar otras que un estudio más profundo aconsejara:

-Asesorar al JEME en todo lo referente a la formación, preparación y empleo de las UOE en el ámbito del ET.

-Facilitar la integración e interoperabilidad de las UOE del ET en estructuras operativas específicas, conjuntas o conjunto combinadas, así como de las UFE/SF que encuadra.

-Liderar la organización de agrupamientos operativos de OE (SOTF), o servir de base para su organización.

-Apoyar la organización de agrupamientos operativos de OE que se puedan asignar a otros mandos o estructuras (nacionales o internacionales), mediante la aportación de augmenties y destacamentos de enlace de OE (SOPLE, SOCCE, SOLO, etc.).

-Liderar la organización de un mando componente de OE [SOCC(-)] con los apoyos necesarios de otras estructuras, cuando fuera preciso.

-Ejercer la representación del ET en materia de OE ante otros mandos o estructuras.

-Programar y ejecutar los ejercicios de OE que aseguren la eficacia operativa de las UOE/UFE (SOF/SF).

-Participar en el proceso de planeamiento militar, en lo referente a OE, en los planes nacionales y de contingencia.

-Efectuar el seguimiento de la actuación de las fuerzas de OE transferidas a una autoridad, nacional o no nacional, en aquellos aspectos (sostenimiento, etc.) que le sean ordenados/transferidos por el JEMAD.

En este artículo, quizás innovador o atrevido para nuestra mentalidad, no se ha hablado de inversión económica, ni de materiales y tecnología, ni de aumento de personal. Se ha planteado el aprovechamiento de una estructura creada recientemente para pensar más allá del presente, con las mínimas adaptaciones organizativas, y el cambio de concepto de algunas de las unidades que la componen. Se considera que es una apuesta clara por una organización adaptada a las circunstancias y posibilidades nacionales que puede perdurar en el tiempo, que se adapta a las tendencias de los ejércitos de nuestro entorno y que solo precisa del valor de acometerla sin prejuicios y que los únicos moldes que quizás rompa sean exclusivamente mentales, intelectuales o de resistencia al cambio.

Resumen

La posibilidad de acometer una transformación importante y de futuro sin que sea necesaria una inversión o asignación de créditos extraordinaria para llevarla a cabo debería ser una obligación para todo aquel con capacidad de analizar, planear y exponer a quien tenga la capacidad de decisión para llevarla a cabo.

Romper moldes obsoletos y sustraerse a los prejuicios es una obligación para el mismo personal antedicho.

En el presente artículo, y a través de un breve resumen doctrinal, así como de una serie de razonamientos justificativos, se ha ofrecido una propuesta para acometer o ampliar el concepto de operaciones especiales en el Ejército de Tierra a través de una transformación basada en la orgánica.

El futuro tiene muchos nombres.

Para los débiles es lo inalcanzable.

Para los temerosos, lo desconocido.

Para los valientes es la oportunidad.

(1) Morgan, Wesley, Behind the secret US war in Africa. POLITICO. (2018).

[1] (2) Iriarte, Daniel, Las guerras secretas de EE. UU. en África: más implicados y letales de lo que se pensaba. El Confidencial. (2018).

[1] (3) Nota del autor: a todo ello, habría que añadir la dependencia directa del presidente del gobierno y del secretario de estado (con el asesoramiento correspondiente de máximo nivel) para determinados tipos de “operaciones negras”. En muchos documentos se entiende por “operaciones negras” aquellas que se llevan a cabo de forma encubierta o secreta.

[1] (4) Definiciones propuestas por autor: Aproximación directa: aplicación directa de la capacidad de disuasión a través de medidas coercitivas. Normalmente serán a través de actividades relacionadas con el cometido de acción directa y no excluyen la posibilidad de estar coordinadas con enfoques de aproximación indirecta. Aproximación indirecta: capacidad para operar con los países aliados y partnerizados en beneficio del desarrollo y la seguridad en la zona de operaciones; está focalizada en la población, la inteligencia, la cultura, la seguridad, etc., en beneficio de las operaciones. No excluye la posibilidad de estar coordinada con enfoques de aproximación directa.

[1](5) Tendencias de OE 2016-17 (DIDOM-JADOE).

[1](6) Joint Force Command / Combined Joint Force Command

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