La COE 102 en el desierto del Sahara

Evaristo Muñoz Manero. Teniente General. Antiguo capitán de la COE 102                                      Francisco Parra Cuadro. General de División. Antiguo teniente de la COE 102

Publicado en la revista Tierra, Mar y Aire en junio de 2015   

Desgraciadamente, el general Muñoz Manero falleció en agosto de 2022 (DEP)

La COE 102 fue la única unidad de este tipo que actuó en el desierto del Sáhara. La COE 102 se creó en el año 1969 en Santa Cruz de Tenerife. El Capitán General de Canarias ordenó inmediatamente su activación para ser utilizada con la mayor eficacia y brevedad posibles; de ahí que su primera visita de inspección no se dejara esperar.  Sus cuadros de mando eran profesionales y la tropa, aunque seleccionada, procedía del servicio militar obligatorio y que voluntariamente solicitó servir en ella. La selección de la tropa se realizaba en el Centro de Instrucción de Reclutas nº 15, que recibía reemplazos de todas las regiones; en consecuencia, era muy satisfactorio comprobar que en los que daban “el paso al frente” estaban representadas las cualidades y peculiaridades de todos los rincones de España. A todos sus componentes, desde el capitán hasta el último soldado, se les exigía, como mínimo durante diez días al mes, desarrollar el programa de instrucción en el campo, así como conocer toda la topografía de su zona de acción. Recorrer los campos de la hermosa isla de Tenerife y alcanzar, cuanto antes, la cumbre del “padre Teide” constituían el reto inicial de la COE 102. Este se cumplió muy pronto y aquellos soldados alcanzaron el nivel físico y la instrucción necesaria para que la unidad estuviera en condiciones de vivir y combatir de forma aislada en las circunstancias extremas impuestas por la altura (3 718 metros) y la orografía volcánica de la zona. Sirva este preámbulo para introducir al lector en el ambiente de esta unidad de guerrilleros, ¿quién nos iba a decir que en poco tiempo íbamos a pasar del pico más alto de España al más bajo: el desierto del Sáhara Español?

El Capitán General de Canarias ostentaba también el mando de las fuerzas del Sector del Sáhara, ahí radicaba su interés en emplear la COE 102 y llegó el momento de ponerla a prueba. Se había entregado Ifni a Marruecos y, dado el enrarecido clima social en la provincia del Sáhara, decidió que la unidad se trasladase al desierto para adiestramiento de las tropas del Sector en lucha de guerrillas.  Inicialmente, la compañía participó en el ejercicio de doble acción “Boina Verde” que se desarrolló en el Subsector Sur en los meses de agosto y septiembre de 1971. La COE 102 actuó como “enemigo” de las fuerzas de guarnición: Tercio Sahariano “Alejandro Farnesio” 4º de la Legión, Agrupación de Tropas Nómadas y unidades de apoyo. La flexible organización de la COE 102 le permitió transformarse rápidamente en una guerrilla de 70 personas para actuar en el desierto frente a 780 militares, encuadrados en un Grupo Táctico del Tercio, un Grupo de Tropas Nómadas y unidades de apoyo. Algunos mandos de la compañía habían estado destinados anteriormente en unidades del territorio, lo cual supuso un beneficio a utilizar. La preparación táctica de la COE 102 para transformarse en una guerrilla del desierto se inició en nuestro acuartelamiento de “Los Rodeos” en Tenerife. Conocedores de la calidad profesional del “enemigo” y de la dificultad del terreno, priorizamos la preparación y selección previa de nuestros guerrilleros. Estimamos necesario organizar la unidad en “binomios”, como base de la guerrilla. La selección de estos se hizo atendiendo a la complementariedad de las condiciones personales y características militares de cada miembro de la pareja.

Los mandos de la unidad éramos conscientes de la necesidad de que cada “binomio” alcanzara la máxima eficacia posible en su intervención, pues durante el ejercicio tendría que desarrollar toda su capacidad de iniciativa, dadas las numerosas ocasiones en que habría que combatir (se recuerda que el ejercicio era de doble acción) separados de la unidad y aislados en una amplia zona desértica. La preparación logística adquirió tanta importancia como la correspondiente a la instrucción táctica. Se empleó pan durable, especialmente diseñado y fabricado por Intendencia, para toda la operación. Las raciones de mochila variaron en función de los ejercicios a realizar. El agua, que en el desierto es oro, se transportó en recipientes especiales por cada pareja de guerrilleros (“binomio”). El armamento y el equipo reglamentario de la COE 102 se amplió y adecuó igualmente a las especiales condiciones de la vida y combate en zonas desérticas, dotándose a los componentes de la guerrilla de gorra con siroquera, gafas para protegerse del temible viento siroco y nailas, sandalias que habitualmente calzan los saharauis y que resultaron muy útiles para caminar por el desierto.

A tal fin, se destinaron los trece primeros días de permanencia de la unidad en el Sáhara. Durante este tiempo la guerrilla desarrolló un programa especial de adiestramiento para conocer y habituarse a las especiales características del nuevo escenario. Hubo que agudizar el sentido de la orientación para moverse por aquellos grandes espacios donde las referencias eran muy escasas; para ello se realizaron prácticas de navegación astronómica y se aprovecharon detalles para orientarse por la zona como, por ejemplo, que en aquella estación del año existiera una brisa permanente procedente de la dirección NNE. 

Frente a la bonanza de las temperaturas en Canarias fue necesario aclimatarse al extraordinario contraste entre el día y la noche del desierto: en aquellos días de verano las temperaturas diurnas eran muy elevadas, especialmente durante las horas centrales del día; por el contrario, las noches eran muy frías exigiendo prendas de abrigo. Esta adaptación previa resultó de gran utilidad ya que el desierto, si bien sorprende inicialmente y no perdona los fallos, es agradecido con quien lo conoce y confía en él; así se demostró en el resultado de los ejercicios.

Realizar una emboscada a un convoy en el desierto tiene la dificultad añadida de desaparecer en el mismo. Se precisa una buena red de evasión y escape que permita neutralizar la consiguiente operación de cerco de las fuerzas de contraguerrilla. En suma, había que estar preparado para golpear de noche y desaparecer durante el día en madrigueras excavadas en el mar de arena donde estaba desplegada la guerrilla. Del éxito de esta acción de nuestra unidad, cuya ejecución abarcó cinco días, cabe citar que solo un binomio cayó prisionero al desorientarse buscando su madriguera.  Durante la acción de golpe de mano nocturno realizada al puesto de Aargub, guarnecido por tropas nómadas, cabe citar la siguiente anécdota por lo atípico de la situación. El equipo de guerrilleros que actuó de avanzadilla se vio sorprendido por un movimiento anormal de personas en los alrededores y en el interior del fuerte: resultaron ser familiares de las tropas indígenas de la guarnición.

La unidad regresó a Tenerife con la satisfacción de haber realzado a “nuestra boina verde guerrillera”; el ejercicio fue un espaldarazo para la compañía. Tras este éxito, el Capitán General de Canarias decidió que la unidad desarrollara otro ejercicio similar junto a las tropas del Subsector Norte del Sáhara, lo que constituyó para todos los componentes de la COE 102 motivo de orgullo y recompensa por la misión cumplida.  El nuevo ejercicio, denominado “Operación Fénec”, nombre de los zorros de pequeño tamaño que viven en el desierto del Sáhara, se realizó durante el mes de noviembre de 1971. En esta ocasión no se desarrolló la fase de preparación previa de la unidad al desierto por considerar a nuestros guerrilleros perfectamente adaptados a la blanca y ardiente arena; el ejercicio comenzó a los tres días de nuestro aterrizaje en el aeropuerto de El Aaiún. El “enemigo” lo constituía un Grupo Táctico formado por el Tercio Sahariano “Don Juan de Austria” 3º de la Legión, unidades de la Agrupación de Tropas Nómadas y los correspondientes elementos logísticos; su número total era similar al empleado en el ejercicio “Boina Verde”.  Durante la operación de cerco a la guerrilla en la amplia zona desértica de Saguía El Hamra, estas fuerzas de contraguerrilla contaron con el inestimable apoyo de las unidades de reconocimiento aéreo de la Base Aérea de Gando (Las Palmas), que nos obligó a permanecer bajo tierra durante las horas diurnas de las actividades.

En primer lugar, el enemigo conocía ya la táctica empleada por la unidad en el Subsector Sur para desaparecer en el desierto una vez realizado el golpe de mano o emboscada; en consecuencia, se debía idear una nueva red de evasión y escape más compleja que permitiera a la guerrilla superar el cerco de unas fuerzas de contraguerrilla conocedoras del sistema de madrigueras en el desierto empleados por los “binomios”.  En segundo lugar, el territorio de esta parte del Sáhara, dominada por la Saguía El Hamra, se diferencia notablemente de la parte sur. La zona de actuación del ejercicio, comprendida entre Edchera y Smara se caracteriza por ser un desierto áspero, rasposo y fragoso. En este terreno, la guerrilla debía de realizar tres golpes de mano nocturnos al grupo táctico enemigo. Se superaron las dificultades reconociendo intensivamente el terreno, ampliando la zona de actuación y cavando numerosas madrigueras, muchas de las cuales solo tenían por finalidad confundir y desorientar al enemigo haciéndole perder tiempo y energía; la guerrilla debió realizar todas estas actividades a pesar del escaso tiempo disponible. Enfrentarse a unidades de tropas nómadas a camello en su propio territorio constituyó un nuevo reto para la COE 102.Del resultado de ambos ejercicios, “Boina Verde” y “Operación Fénec”, el mando estimó necesario seguir instruyendo a las fuerzas de guarnición del Sector del Sáhara en esta modalidad de combate no convencional empleado por las guerrillas.

Los propios legionarios reconocieron, al finalizar los ejercicios, la dificultad de establecer contacto con sus enemigos.  Posteriormente, los saharauis en su lucha por la autodeterminación practicaron tácticas similares en las diversas acciones que realizaron en el desierto. Para nosotros, los guerrilleros, fue muy honroso compartir estos ejercicios tácticos con aquellas excelentes y aguerridas fuerzas saharianas. Sirvan estas páginas de recuerdo para cuantos honramos con orgullo nuestro banderín y la siempre querida boina verde guerrillera.

LA COE 102 EN EL SÁHARA (ADENDA)

Francisco Parra Cuadro. General de División (R). Antiguo teniente de la COE 102

El resultado logrado por la COE 102 en el Sector del Sáhara constituyó, en el ámbito de la Capitanía General de Canarias, el refrendo de lo que a nivel internacional se afirmaba ya: en la actividad revolucionaria, a los movimientos guerrilleros se les debía combatir con sus mismas tácticas de guerra no convencional. La compañía, en sus dos años de existencia, se había enfrentado con éxito a las unidades de guarnición de las principales islas del archipiélago canario en ejercicios de guerrillas. Por otra parte, el programa de instrucción individual del combatiente se había ejecutado escrupulosamente y, en especial, durante las sesiones nocturnas. Solo así se pudo lograr que aquellos soldados realizaran de forma instintiva tanto los ejercicios de las actividades mensuales en el campo como su participación en los enfrentamientos tácticos de doble acción.

Se suele resaltar que el boina verde es un soldado de reemplazo cuando lo principal es indicar que es voluntario y ha sufrido un duro proceso de selección. En aquella época, de cada reemplazo solo lograban la ansiada boina verde, los voluntarios más motivados y con mejores condiciones físicas, psicológicamente aptos y con un nivel intelectual muy variado que incluía, como mínimo el certificado de estudios primarios. Para aquellos componentes de la COE 102, superar el ejercicio táctico de guerrillas frente a las prestigiosas unidades del Tercio y Nómadas, en su territorio, no solo era la misión a cumplir, sino que constituía, además, un especial acicate.

Durante la preparación del ejercicio, la COE 102 se benefició del conocimiento del desierto que poseían el jefe de la unidad y algunos suboficiales por haber estado anteriormente destinados en la zona. Además, entre las unidades a las que había pertenecido el capitán, figuraban Tiradores de Ifni y Segundo y Tercer Tercio de la Legión, por tanto, era gran conocedor del estilo y de las peculiaridades de aquellas tropas. Gracias a dicha formación, el capitán Muñoz Manero, durante los dos años que estuvo al frente de la unidad supo mezclar e integrar con éxito el estilo legionario con el de los montañeros que constituían, hasta entonces, el origen y espíritu de nuestras compañías de guerrilleros.

Para el despliegue de la COE 102 en las diversas acciones de guerrillas se tuvieron en cuenta las experiencias adquiridas por el teniente Parra en los dos ejercicios internacionales que realizó junto a los boinas verdes norteamericanos del 10º Grupo de Fuerzas Especiales de Bad Tolz (Alemania), quienes solían participar en estas actividades tras la rotación de sus equipos por Vietnam.

El primero de ellos fue un curso de navegación astronómica en el desierto, que por razones de índole política se desarrolló en los arenales de Jandía en la isla de Fuerteventura y se complementó con unas prácticas de supervivencia en zonas desérticas por el “malpaís” de la citada isla. En el ejercicio combinado de doble acción Sarrio III, realizado entre Sierra Nevada y la costa almeriense, el teniente participó con su guerrilla en el planeamiento, preparación y ejecución de una red de evasión y escape para exfiltrar a varios pilotos norteamericanos supuestamente derribados en la zona de La Alpujarra, a través del despliegue de las tropas de guarnición de las provincias de Granada y Almería, hasta alcanzar un submarino en aquellas costas del Mediterráneo.

Para la adaptación de la COE 102 al desierto se emplearon las dos primeras semanas de la llegada al Sáhara, realizando una patrulla motorizada que desde Villa Cisneros alcanzó la frontera sur con Mauritania tras pasar por Bir Nzarán, Aargub, Imilili, Auserd y Tichla. Se contó con el apoyo de vehículos y conductores del 4º Tercio, así como guías de Tropas Nómadas.

Facilitaron dicha adaptación todos los ejercicios realizados con anterioridad por la unidad en la árida vertiente sur de Tenerife o en las zonas desérticas, tipo “malpaís”, de Fuerteventura. La alimentación se hizo a base de las reglamentarias raciones de campaña de la época que consistían en carne de Mérida, fabada asturiana o sardinas; la permanente actividad y el camión cisterna ayudaron a ingerir el contenido de aquellas latas, a pesar de las altas temperaturas diurnas. Se dormía en la arena del desierto y, como anécdota, cabe citar que se extendió un rumor entre la tropa según el cual en las frías noches saharianas los focos de calor atraían a unas pequeñas serpientes venenosas llamadas lefas; por ese motivo se durmió poco y nadie osaba abrir la cremallera del saco de dormir durante la noche.

La detallada preparación de una red de evasión y escape, tras los golpes de mano y emboscadas, se hizo siguiendo referencias astronómicas y otros detalles meteorológicos ajenos al terreno. Ello permitió que la COE 102 desapareciera en el desierto de forma tal que los binomios contiguos estaban separados entre sí varios kilómetros, ocupando la totalidad de la zona de acción del ejercicio. A pesar de esta extraordinaria dispersión de la guerrilla, se conocían tanto la ubicación de cada pareja como el momento y lugar del reagrupamiento de todos los binomios.

La plasmación del despliegue de la guerrilla sobre el terreno se vio facilitado por la ausencia de obstáculos importantes. Sin embargo, desaparecer en el desierto suponía, por otra parte, una mimetización total con el mismo. Esta tarea se demostró difícil porque tras los trabajos previos de adecuación de escondrijos, hubo que borrar toda clase de huellas, no solo de sus alrededores sino de las largas rutas de acceso empleadas; no en vano, conocíamos la gran agudeza visual de las tropas nómadas. Finalmente hay que resaltar la validez de las múltiples repeticiones de los ejercicios de la instrucción individual del combatiente, solo así cada binomio pudo desarrollar toda su capacidad de iniciativa en su aislada intervención en el desierto durante el ejercicio y reagruparse con el resto, al final del mismo.

Una anécdota final resume la actuación de la COE 102 en aquellos ejercicios de guerrillas en el desierto y la consideración que les mereció a nuestros excelentes adversarios. Al final de aquellas jornadas, unos cuantos legionarios se presentaron en la unidad solicitando información sobre los requisitos que debían cumplir para ingresar en la COE 102; aquello llenó de orgullo a nuestros boinas verdes.

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