La COE 102 de Tenerife en el Sahara: OE en el desierto

Vicente Bataller Alventosa.

General de brigada.   Presidente de la FEDA 

Del libro LA LEGIÓN EN IFNI SAHARA 1956-1976, V. Bataller, Fundación Tercio Extranjeros.

Unidades guerrilleras en la Legión

Los antecedentes de la creación de unidades guerrilleras en la Legión se remontan al segundo semestre de 1971 cuando la COE 102 de Tenerife se trasladó al Sahara y participó en dos ejercicios de guerrillas y contraguerrillas, uno -Boina Verde- en el subsector sur y otro, «Fénix», en el subsector norte. Los guerrilleros de la COE demostraron que unos soldados bien entrenados en golpes de mano, emboscadas, orientación, ocultación, etc. podían ser muy eficaces a la hora de enfrentarse a los grupos tácticos legionarios que actuaban de contraguerrilla.

Por otra parte, coincidió que en esos meses se incorporaron a los tercios varios tenientes diplomados en operaciones especiales -Perote, Blond, Albero, Suero- que podían encargarse de este cometido. El capitán general de Canarias, Pérez de Lema, de quien dependía el Sector del Sahara, fue el promotor de las operaciones especiales en el 3er y 4º tercios que, además, contaban con el total apoyo del teniente coronel Íñiguez del Moral, jefe de operaciones del estado mayor del Sector.

En lo que respecta al 3er Tercio, uno de los citados tenientes, Nicolás Perote Pellón (luego de comandante mandó el GOE III y de teniente coronel la BOEL), fue destinado a la 8ª compañía (VIII Bandera), al mando del capitán Máximo Fernández Usero, también titulado en operaciones especiales (Usero, tras su estancia en el Sahara, fue jefe de la COE 91). El resto de tenientes no diplomados se inculcaron de este espíritu guerrillero hasta el extremo que la 8ª era conocida como la compañía de guerrilleros. Con la llegada del batallón de helicópteros en diciembre de 1971, tanto la 8ª compañía de guerrilleros de la VIII Bandera, situada en El Aaiún, como la 1ª de la VII Bandera, establecida en Smara, fueron helitransportadas. Al final de la etapa sahariana la 8ª perdió su carácter guerrillero; pero, a cambio, se organizó una Sección de Operaciones Especiales (SOE) en la plana mayor del 3er Tercio.

Por su parte, en marzo de 1972 se crearon en el 4º Tercio dos SOE, una por bandera, a cargo de los otros tenientes recién incorporados, también diplomados, Carlos Blond -sustituido poco después por Carlos Suero- en la 3ª compañía de la IX Bandera y Juan Albero en la 8ª de la X. Transcurridos unos meses hasta completar su formación, pronto iniciaron una serie de ejercicios en los que una SOE actuaba de guerrillas y el resto de la bandera -en ocasiones grupo táctico con escuadrones del II GLS- intervenía de contraguerrilla.

Cada vez que las compañías y escuadrones realizaban sus salidas de varios días al desierto, una de las SOE solía intentar dar un golpe de mano nocturno a los vivacs. Con el tiempo se perfeccionaron tanto los métodos de aproximación, por parte de los guerrilleros de la SOE, como los de defensa de los campamentos y de la forma combatir a una guerrilla, por lo que se refiere a las unidades que salían de maniobras al desierto. Las lecciones aprendidas por unos y otros se debatían luego en los juicios críticos llevados a cabo al regresar al cuartel.

La preparación de las SOE se puso a prueba cuando tras un ataque al puesto de Tifariti, guarnecido por policías, estos salieron en persecución de los polisarios y sufrieron una emboscada. En su ayuda acudieron el 19 de diciembre de 1974 dos SOE helitransportadas del 4º Tercio.

Fue la primera operación aeromóvil en zona de conflicto y, también, el primer combate de unidades de operaciones especiales del ejército español. En este combate hubo que lamentar la baja del sargento Carazo, primer legionario muerto por el Polisario.

Las SOE saharianas fueron las precursoras de la Unidad de Operaciones Especiales de la Legión (UOEL), de entidad compañía, creada en Ronda en 1981, ampliada posteriormente, en 1985, al tamaño de una bandera (BOEL).

Antecedentes. La COE 12 de Tenerife en el Sahara

En 1969 se crearon la mayoría de las Compañías de Operaciones Especiales (COE), a razón de dos por región militar. Especializadas en la lucha de guerrillas y contraguerrillas y, con un alto rendimiento, pronto adquirieron una merecida fama en el ejército español. La COE 102 de Tenerife, a las órdenes del capitán Evaristo Muñoz Manero (luego de comandante y teniente coronel mandó el GOE I), se trasladó a finales de agosto de 1971 al Sahara (subsector sur) para realizar, entre el 5 y 8 de septiembre, el ejercicio de doble acción, «Boina Verde». Como enemigo actuó un grupo táctico del 4º Tercio formado por dos compañías de fusiles (una por bandera), un escuadrón del grupo de caballería, una sección de zapadores y otra de transmisiones, con la agregación de una unidad de nómadas como guías. La zona del ejercicio, dirigido por el teniente coronel José Amiguetti Pizarro, fue la comprendida entre de Bir Enzarán, Agracha y Aargub.

 Los muchos aprendizajes obtenidos en el ejercicio Boina Verde hizo que se repitiera tres meses más tarde, entre los días 11 y 14 de noviembre de 1971, esta vez en el norte del territorio, sede del 3er Tercio, y con el nombre de operación «Fenec I» (la COE la denominó «Fénix»). En esta ocasión el grupo táctico Smara estaba formado por la VII Bandera al completo y el 2º escuadrón del I Grupo Ligero Sahariano, con los consiguientes apoyos, incluida una unidad de nómadas. El área del ejercicio abarcaba Gart Adreig Lajdart y Hasi Leharaicha. A pesar de tratarse de tan solo 70 guerrilleros, sus logros fueron espectaculares. Se ocultaban enterrados en la arena, se movían sigilosamente por la noche para atacar y dispersarse en la oscuridad. Esos métodos de lucha irregular ya los habían utilizado las bandas rebeldes en la pasada guerra de 1957-58 en Ifni y Sahara.

La forma de actuar de los guerrilleros de la citada COE, ya conocida por el capitán general de Canarias, José Pérez de Lema, de quien dependía el Sector del Sahara (y también la COE), y el daño que podían causar una guerrilla de tan solo 70 hombres, llamó mucho la atención los dos coroneles de los tercios saharianos y, en especial, al del 4º, Gerardo Mariñas. Se acababa de sembrar la semilla por la que se crearon las primeras unidades de guerrilleros (operaciones especiales) de la Legión.

Según el capitán de la COE, Muñoz Manero: “La unidad se organizó en binomios como base de la guerrilla. Los mandos éramos conscientes de la necesidad de que cada binomio alcanzará la máxima eficacia posible en su intervención, pues durante el ejercicio tendrían que desarrollar toda su capacidad de iniciativa, dadas las numerosas ocasiones en las que habría que combatir separados de la unidad y aislados en un ambiente en una amplia zona desértica. Para adaptarse al desierto se emplearon los 13 primeros días de permanencia de la unidad en el Sahara. Había que agudizar el sentido de la orientación y realizar prácticas de navegación astronómica y de orientación. También adaptarse a los cambios climáticos con una temperatura al mediodía de muchos grados, con cambios bruscos y frío por la noche. Había que estar preparado para atacar de noche y desaparecer durante el día en madrigueras excavadas en aquel mar de arena donde estaba despegada la guerrilla. Durante los cinco días que duró la acción de guerrillas y contraguerrillas, solo un binomio cayó prisionero al desorientarse buscando su madriguera”.

Operación «Fénix». La COE 102 regresa al Sahara

Tras el éxito del ejercicio «Boina Verde», el capitán general decidió que la COE 102 regresara de nuevo al desierto para realizar un nuevo ejercicio, denominado operación «Fénix», esta vez en el subsector norte del Sahara. El ejercicio se realizó en noviembre de 1971, en esta ocasión sin fase previa de adaptación al desierto. Comenzó a los tres días de aterrizar en El Aaiún. El enemigo lo constituyó un grupo táctico formado por el Tercio sahariano D. Juan de Austria, unidades de Tropas Nómadas y los correspondientes elementos logísticos.

Durante la operación, las fuerzas de contraguerrilla contaron con el inestimable apoyo de las unidades de reconocimiento aéreos de la base aérea del Gando (Las Palmas), que obligó a los guerrilleros a permanecer bajo tierra durante las horas diurnas de las actividades. En el ejercicio «Fénix», hubo que superar nuevas dificultades. En primer lugar, el enemigo conocía la táctica empleada por la COE en el subsector sur para desaparecer en el desierto una vez realizado el golpe de mano o emboscada. Por tanto, se debía idear una nueva red de evasión y escape más compleja.  En segundo lugar, el terreno era diferente, caracterizado por ser un desierto áspero y fragoso.

En este terreno la guerrilla debía de realizar tres golpes de mano nocturnos al grupo táctico enemigo. Se cavaron numerosas madrigueras, muchas de las cuales solo tenían por finalidad confundir y desorientar al enemigo haciéndole perder tiempo y energía. La guerrilla debió realizar todas estas actividades a pesar del escaso tiempo disponible. Enfrentarse a unidades de Tropas Nómadas actuando en su propio territorio constituyó un nuevo reto para la COE 102. Del resultado de ambos ejercicios, «Boina Verde» y operación «Fénix», el mando estimo necesario seguir estudiando la puesta al día de las unidades Sector del Sahara en esta modalidad de combate no convencional empleado por la guerrilla. Los propios legionarios reconocieron, al finalizar los ejercicios, la dificultad de establecer contacto con los guerrilleros.

En diciembre de 1971, un mes más tarde de finalizar estos ejercicios de guerrillas y contraguerrillas, se incorporó al Sahara, a bordo del portaeronaves Dédalo, la Unidad de Helicópteros (UHEL) II, con 12 helicópteros HU-1H. En ese momento solo existían en España, la UHEL-I, en Madrid, dedicada a unos cometidos más protocolarios, y la UHEL-II, en el Sahara, dispuesta a entrenarse en misiones operativas, lo que constituía una primicia en el ejército español. Según veremos, los legionarios instruidos en la lucha de guerrillas iban a convertirse en los pioneros de las prácticas del helitransporte en España.

Capitán general Pérez de Lema, promotor de las OE en el 3er y 4º Tercio

El interés del capitán general de Canarias de que tanto el gobernador del Sahara como los dos coroneles jefes de los tercios saharianos, conocieran la forma de actuar de una COE, era por ser partidario de que las unidades del Sahara se entrenaran en la lucha contraguerrillera, pues no descartaba que en los próximos años pudiera ser de gran utilidad. El capitán general, por sus anteriores empleos y destinos en el Sahara, conocía la problemática del territorio y las posibles amenazas de bandas, tanto las que se pudieran organizar en el interior (como así ocurrió con la creación y ataques del Polisario, a partir de mayo de 1973), como por las procedentes de Marruecos (cómo también sucedió con la captura de unidades marroquíes en 1975). En ese sentido, los helicópteros venían como anillo al dedo, valga la expresión, pues jugaban un papel muy importante a favor de la contraguerrilla

Con las enseñanzas obtenidas de la actuación de los guerrilleros de la COE 102 en el desierto y el apoyo del capitán general Pérez de Lema, partidario de las OE en el Sahara, nació la idea de crear en los tercios saharianos unidades de operaciones especiales (también conocidas como de guerrilleros). Es decir, unidades entrenadas con los mismos procedimientos de lucha no convencional que las COE, para enfrentarse con éxito a las posibles bandas que, en un futuro próximo, emplearan métodos guerrilleros en el desierto. Esta iniciativa contó con el apoyo del teniente coronel del estado mayor del sector, Miguel Íñiguez del Moral (padre del actual general guerrillero Jaime Íñiguez) quien, posteriormente, al crearse estas unidades fue promotor y defensor a ultranza de las mismas.

Los guerrilleros de la 8ª helitransportada

En lo que se refiere a las operaciones especiales en el 3er Tercio, si bien el coronel Timón Lara no remitió ningún escrito con la orden de crear unidades de este tipo, muy pronto, de las dos compañías helitransportadas, la 1ª de la VII Bandera, y la 8ª de la VIII, esta última empezó a ser conocida en Sidi Buya como la compañía de «guerrilleros», pues sus oficiales le imprimieron un carácter peculiar, bajo las directrices del capitán Usero, secundado por el teniente Perote, ambos diplomados en OE. El resto de tenientes que pasaron por esta compañía -Valero, Fontela, Del Molino, etc.- se inculcaron de este espíritu guerrillero, de modo que la 8ª compañía helitransportada destacaba por su preparación para la lucha de guerrillas y contraguerrillas adaptada al desierto, además de estar también adiestrada para el combate convencional. Constituía una ágil reserva, que tenía los camiones siempre dispuestos para salir hacia la base de helicópteros de El Aaiún y trasladarse rápidamente a cualquier punto del desierto para actuar de inmediato ante una eventualidad.

En sus habituales salidas al interior del desierto, los guerrilleros de la 8ª realizaban reconocimientos sobre los puntos sensibles de la zona norte del Sahara próximos a la frontera con Marruecos: puestos, pozos, puntos de paso obligado, etc. También sobre las zonas aptas para de ocultación de bandas, especialmente en la Saguía el Hamra, como era el caso de Tafudart, área muy reconocida por la 8ª compañía. Además, desde que se puso en marcha la cinta trasportadora de los fosfatos de Bu Craa, de más de 100 km de longitud, objetivo sensible de ataques, incrementó sus salidas al campo por donde trascurría la cinta. 

La 8ª tenía una doble dependencia, la de una compañía orgánica de la VIII Bandera, al mando del teniente coronel José Espejo López, y como reserva helitransportada lista para actuar de inmediato, a las órdenes directas del jefe del sector del Sahara. De hecho, era habitual que desde el estado mayor del sector llamaran al coronel del tercio para que enviara el capitán de la 8ª y se presentara al jefe de operaciones (Íñiguez del Moral, 3ª sección) o de inteligencia (Pardo de Santayana, 2ª sección) para recibir en mano una misión de rápida ejecución.

En diciembre de 1972 salió destinado Usero como capitán jefe de la COE 91 de Granada, motivo por el que el teniente Perote se hizo cargo, con carácter interino -estuvo así durante mucho tiempo- al mando de la 8ª compañía helitransportada, que continuó con su adiestramiento guerrillero.  Recuerda Perote que: «algunos de los suboficiales de la 8ª eran muy buenos como guerrilleros, en concreto el sargento legionario Enrique Alcalá Villegas, alias El Pincho, era fabuloso, uno de los mejores suboficiales que he conocido a lo largo de mi carrera militar». Luego, hubo que esperar a medidos 1975 para que, en el 3er Tercio, se creara una SOE a las órdenes directas del coronel. Se designó para el mando de la misma al teniente Constantino García Palomo, diplomado en OE. De ello hablaremos más adelante.

Instrucción guerrillera intensiva

Los legionarios guerrilleros del 8ª, una vez desembarcaban en medio del desierto, solían permanecer cinco días aislados; cumplida la misión, enlazaban por radio con los helicópteros, daban sus coordenadas y regresaban helitransportados. De vez en cuando los helicópteros, a petición, les suministraban agua y munición o evacuaban algún herido. De este modo, la 8ª compañía se convirtió en una especie de laboratorio para la unidad de helicópteros donde ensayar nuevos procedimientos de apoyo logístico, en el transporte o por el fuego, hasta entonces aún no experimentados en el ejército español.

En otras ocasiones, las misiones de reconocimiento encomendadas a la 8ª compañía consistían en realizar un estudio de zonas aptas para bases de combate. Se levantaban croquis de itinerarios de posibles ubicaciones de puestos de mando, así como áreas idóneas para asentamientos de artillería y morteros. Todos estos trabajos iban a permitir al Tercio realizar los estudios necesarios para llevar a cabo el ejercicio previsto para cada ocasión. En esta instrucción guerrillera intensiva, tanto de día como de noche, se hacía hincapié en el conocimiento del terreno, en los ejercicios de tiro y en la corrección del punto de mira para que todos los legionarios guerrilleros fueran buenos tiradores, lo que se plasmaba en los numerosos ejercicios tácticos que se realizaban con fuego real. Cada hombre llevaba sobre sí, en todo momento y como parte de su ligero equipo, dos litros de agua y dos raciones de supervivencia. Realizaba ejercicios de combate al menos una vez al mes. Como mínimo duraban cinco días.

Otras de las salidas al desierto típicas de la 8ª compañía guerrillera eran a las proximidades de las estaciones de la cinta transportadora de fosfatos de Bu-Craa, al tratarse estas de puntos sensibles que podían ser atacados por el Polisario. Así ocurrió, por ejemplo en mayo de 1973, que la 8ª fue helitransportada a la estación nº 8, o en junio del mismo año, que lo hizo en la nº 9 y 10. Estas prácticas en el interior del desierto para capturar a un supuesto enemigo, en ocasiones se convertían en acciones reales para localizar una partida armada e infiltrada en el territorio, como la llevada a cabo los días 5 y 6 de diciembre de 1973 por la 8ª compañía (disminuida) en la zona de Aguelmin Mel-las en colaboración con Tropas Nómadas. En la misma se coordinó una acción terrestre con otro aeromóvil, pero no se logró localizar a la banda armada.

En 1974 continuaron los helitransportes combinados con temas de fuego real de la 8ª hasta que -ante la amenaza de una invasión de fuerzas marroquíes- se constituyó la Agrupación Lince, en la que se integró esta compañía.

La SOE del 3er Tercio

En junio de 1975 el coronel Timón Lara ordenó al teniente Constantino García Palomo, diplomado en OE, que organizara una SOE encuadrada en la compañía de plana mayor del 3er Tercio. Inicialmente cumplió un importante papel al montar emboscadas nocturnas en los accesos a El Aaiún en la zona de dunas donde más posibilidades existían de infiltraciones del Polisario o de bandas promarroquíes; de hecho, produjo un efecto disuasorio.

Esta sección, como su propio nombre indica, se entrenaba en procedimientos especiales similares al de las COE y estaba helitransportada. Vino a ser la última unidad de operaciones especiales que quedaba, como tal, durante el verano de 1975, por lo que constituía una magnífica herramienta en manos del coronel del Tercio y del general jefe del Sector del Sahara para su empleo inmediato, de día o de noche, en cualquier punto del subsector norte.

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