Autor no identificado
Cara crispada, mirada cristalina y apretados los dientes. Por momentos no se distingue lo natural de lo sobrehumano. La meta está en un punto de la amplia montaña. La llegada a la misma será una de sus muchas misiones cumplidas, de muchas otras satisfacciones pasadas, acompañadas de sentimientos ahogados.
De la raza de Viriato surgieron generaciones con la misma impronta: Honor y Nobleza; cualidades donde radican los únicos secretos del guerrillero. Nunca fueron mitos ni superhombres, pero su grandeza de espíritu caló en todos aquellos que siempre tuvieron el honor de llevar su más alto componente: UNA BOINA VERDE.
Verde como la montaña, grande como el águila en su vuelo. El guerrillero sigue su marcha, sus compañeros le esperan. El frío, el hambre y el sueño no perdonan, su lucha es estelar. ¡Nunca pudieron vencer al guerrillero! Solo la muerte parará su marcha humana, pero su espíritu sigue vivo, siendo traspasada de generación en generación. Alzo mi brazo y rindo mi admiración a ese hombre. Brindo por el señor de la montaña.
¡¡Qué honor ser guerrillero!!
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