Realizada por el Tcol. A.  Luis Vicente Canela

Nació en Madrid, el 21 de julio de 1946. Su padre era comandante de ingenieros y, en ese momento, alumno de la Escuela de Estado Mayor.

Al año de su nacimiento sus padres se instalaron en Burgos, ciudad en la que creció y estudió, por lo que se considera burgalés, y que abandonó para irse a Zaragoza a preparar el acceso a la Academia General Militar (AGM), donde finalmente ingresó el 14 de julio de 1965, formando parte de la XXIV Promoción. Está casado y es padre de tres hijos.

Entrevistamos hoy al coronel Sancho de Sopranis.

Mi coronel, el 15 de julio de 1969, salió usted de la Academia con las divisas de teniente en la bocamanga de la guerrera y, como muchos otros oficiales de su generación, su primer destino fue África.

Efectivamente, fue al Batallón de Instrucción de Reclutas (BIR) Nº 1, en El Aaiún (Sahara español), época de la que guardo un imborrable recuerdo, como prueba el hecho de que mantengo aún, contacto con los que fueron mis primeros soldados en él.

Debe conocer el Pirineo como el salón de su casa, pues ha estado destinado en Cazadores de Montaña en La Seo de Urgel (Lérida), y en dos de las COE pirenaicas: la n.° 52, en Barbastro (Huesca), y la n.° 51, en Zaragoza.

Mi coronel, ¿puede un guerrillero ser psicólogo?

Ja, ja, ja…Bueno, a l ascender a capitán me “acoplaron” en Zaragoza, a la COE 51, que se había quedado sin oficiales. Entonces, había que pedir todos los destinos que se producían en la plaza y se publicó uno para profesor de psicología en la AGM. Yo tuve que solicitarlo, aunque en la instancia especifiqué que ni tenía el diploma de psicología, ni me comprometía a obtenerlo. No obstante, me otorgaron el destino. Gracias a Dios, a los seis meses salía destinado para el mando de la COE 21 de Tarifa.

Se marchó usted a mandar la COE más occidental de la península, la n.° 21, en Tarifa (Cádiz), donde la boina dicen que iba siempre en el bolsillo del pantalón.

Y todavía mantengo un “círculo” en Facebook con soldados que estuvieron conmigo en la COE 21 de Tarifa.

Las COE de aquella época eran un pozo sin fondo de anécdotas, creo que hay una que merece la pena ser recordada.

Teníamos en la COE un perro, Riki. Un día se escapó y lo capturaron unos indeseables con la intención de venderlo. Pero los vio mi mujer y me avisó. Yo llamé al teniente Cervilla y al sargento Sacristán, y se organizó una “operación” para recuperarlo: diez guerrilleros con uniforme mimetizado se dirigieron al barrio hasta dar con la casa dónde lo tenían. Tras varios insultos y amenazas, finalmente, entregaron al animal, pero se habían retado para verse en el centro del pueblo. Ese día, tras comprobar, en la revista para paseo, que los guerrilleros estaban demasiado “calientes”, decidí que no habría salida de paseo.

 Al día siguiente los guerrilleros acudieron al reto y cobró hasta el apuntador. Se presentó la policía municipal, guardia civil de paisano y de uniforme y, como no, los mandos de la COE, a poner paz, porque no hacían caso a autoridad alguna que no fuera la nuestra. Se paró todo, aunque con bastantes incidencias sanitarias; por nuestra parte tan solo tres heridos leves. Aquella noche tuvimos que dar muchas explicaciones a la superioridad.

Tras su diplomatura en Estado Mayor y el inevitable destino que conlleva, ascendió a teniente coronel y pasó a mandar el Batallón de Instrucción Paracaidista (BIP) en Jabalí Nuevo (Murcia).

La verdad es que para mí fue un orgullo ingresar en la Escuela de Estado Mayor desde el mando de una COE.

De la época en la que mandaba el BIP recuerdo con cariño que se cumplieron las Bodas de Plata de la Unidad y, por tal motivo, el Gobierno de la Comunidad de Murcia nos concedió la Corbata de Honor de la Comunidad y el ayuntamiento de Murcia la Medalla de Oro de la Ciudad. Los miembros del batallón dieron la vuelta a la región de Murcia a la carrera, llevando el guion de la unidad y un cuaderno de ruta, en el que firmaron todos los alcaldes de los municipios de la región y pusieron su sello.

 Y, por fin, ya con la divisa de coronel, llegó el Mando de Operaciones Especiales (MOE) en Jaca, Huesca. Es usted el creador de una vieja aspiración de todos los que llevan la boina verde. No debió, sin embargo, ser una tarea fácil.

Crear el MOE fue una carrera de obstáculos ininterrumpidos, en los que tan solo conté, aparte de mis subordinados, con el apoyo del general López Hijós. El resto de superiores, sus asesores y estados mayores, en el mejor de los casos, no hicieron nada por ayudar, y en la mayoría lo que hicieron fue dificultarlo. Fue, pues, una relación poco agradable, y tan solo fue buena con el General Adjunto al mando de la FMA, por eso me gusta recordar esa época con la frase: “Nunca tan pocos hicieron tanto”; lo siento si suena pedante, pero es la realidad. Además, durante el periodo de tiempo que mandé el MOE estuve viviendo solo, por las pocas facilidades – mejor dicho, ninguna facilidad – que me ofrecieron para mi alojamiento.

Es verdad que todo eso lo compensó la relación con mis subordinados, que fue muy intensa, aprovechable por ambas partes, fructífera y rodeada de respeto y cariño. Pero ni tan siquiera con los compañeros de empleo y los mandos de las unidades colaterales, en el momento en el que se creó el MOE, fue buena la relación. Especialmente difícil resultó con el Mando de la Región Militar Pirenaica Oriental, su estado mayor, Mando de la BRIAM y muy particularmente con el coronel del Regimiento de Montaña “Galicia” 64, con el que compartíamos acuartelamiento en la Ciudadela de Jaca, que tan solo puso dificultades a nuestra vida y trabajo.

A pesar de todo, el MOE salió adelante, pero, ¿qué le gustaría haber hecho durante su tiempo de mando que no pudo hacer?

Mi mayor aspiración era reunir a todo el MOE en un solo acuartelamiento y dotar a la unidad del armamento, equipo y de las infraestructuras (pistas de aplicación, campos de tiro, aulas etc.) necesarias para realizar adecuadamente la instrucción del personal y de las unidades, así como haber desarrollado los diversos cursos de especialización del personal.

El transcurso del tiempo le ha dado la razón en lo que a la ubicación, diseño de la enseñanza y especialización en Operaciones Especiales se refiere, y muchas de sus aspiraciones se han cumplido.

Afortunadamente, pues creía, y sigo creyendo, que debería de existir un solo Curso de Operaciones Especiales; un curso básico común para oficiales, suboficiales y tropa profesional. Un curso de mando, para oficiales y suboficiales; cursos de tirador de precisión; de transmisiones; de explosivos; de primeros auxilios; de armas; de inteligencia, etc., y desarrollarse todos ellos en el MOE, en un centro de formación propio (incorporando el que ahora está integrado en la EMMOE), dependiente del MADOC.

Usted viene de una familia de soldados. Es usted padre de tres hijos, que nacieron “bajo” la boina verde, sin embargo, ninguno de sus hijos es militar ¿Le hubiera gustado que siguieran sus pasos en la milicia?

Bueno, aunque me casé en Zaragoza y a la semana estábamos ya en El Aaiún, mis tres hijos nacieron, efectivamente, coincidiendo con destinos en OE. También es cierto que mi abuelo materno, mi padre, hermanos y primos de mi madre, son o fueron militares. Al principio, sí me hubiese gustado que alguno de mis hijos hubiera elegido la carrera de las armas, pero visto desde la perspectiva con la que hoy lo veo, prefiero que hayan seguido otros caminos.

Amante de las Ordenanzas, confiesa que a lo largo de su vida militar ha tenido tres guías: las dos primeras las aprendió en la AGM, la otra en la Academia de Infantería.

Mi guía para mandar. El antiguo artículo 5 del cabo (hoy 65 de las Ordenanzas de las FAS): “El cabo, como jefe más inmediato del soldado, se hará querer y respetar de él; no le disimulará jamás las faltas de subordinación; le infundirá amor al servicio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda y será comedido en su actitud y palabras, aun cuando reprenda”.

Mi guía de comportamiento personal. El antiguo artículo 10 de las Ordenanzas para Oficiales (hoy 72 de las Ordenanzas de las FAS): “El oficial cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio: el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos a las fatigas que le corresponden; el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, y el hablar pocas veces de la profesión militar, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas”.

Por último, en la Academia de Infantería, la primera vez que canté su Himno en el patio del Alcázar. Sus primeras estrofas marcaron lo que ha sido mi norte: “…entonemos el himno sacrosanto del DEBER DE LA PATRIA Y DEL HONOR”.

Todo esto es lo que he intentado ser y lo que he intentado trasmitir a mis subordinados. El grado en que lo haya conseguido marca mi grado de valoración propia.

Mi coronel, muchas gracias por su amabilidad al conceder esta entrevista a la revista Boina Verde. Le deseamos todo lo mejor para el futuro.   Un abrazo guerrillero.

 

8 comentarios

  1. Me he alegrado mucho al leer este articulo y recordar mi etapa como subordinado del Coronel en la Jefatura del MOE en Jaca, en la que como bien ha dicho mi apreciado Coronel “Nunca tan pocos hicieron tanto”; para mí personalmente fue un honor y un orgullo el haber estado a sus órdenes y guardo un grato y satisfactorio recuerdo de esa época por el trabajo realizado, así como el trato recibido.
    Gracias mi Coronel y siempre a sus órdenes.

  2. Yo lo tuve de capitán en la 21 gran militar y gran persona le tengo mucho cariño tanto que nos seguimos viendo en nuestras concentraciones de la 21 y seguiremos viendo. gran entrevista mi capitán un abrazo

  3. Don Fernando Sancho fue mi Coronel cuando hice la mili, en los inicios del MOE en Jaca, inicios duros como muy bién dice y recuerdos inolvidables con compañeros y mandos.
    A la orden de Usía mi Coronel.

  4. He leído con detenimiento el artículo, aclaro que no estuve en la COE 21, sino en la COE 22 reemplazo 1974/75. Me he parado en su frase de que “Crear el MOE fue una carrera de obstáculos ininterrumpidos.”, luego me he vuelto a parar en su frase “Nunca tan pocos hicieron tantos”, y a continuación en que “lo siento si suena pedante”. Bien, creo que no suena “pedante”, por la sencilla razón de que no hay historia de las Unidades de Operaciones Especiales de España, que no se haya construido sin superar no una, sino muchas dificultades.
    Muchas gracias por sus palabras mi Coronel, al entrevistador y a los responsables de la Web por su inclusión en este apartado de artículos y entrevistas..

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